
El microbiólogo Terry Whitehead del ARS es
parte de un grupo que encontró y cambió un microbio que
algún día podría ayudar a tratar la enfermedad
inflamatoria intestinal y otras enfermedades crónicas del intestino.
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Una bacteria benigna podría ayudar a combatir la
enfermedad inflamatoria intestinal
Por Ann Perry
30 de diciembre 2009 Un grupo de científicos
británicos y su colega con el
Servicio de
Investigación Agrícola (ARS) han usado una bacteria benigna
derivada del intestino humano para desarrollar un microbio que algún
día podría ayudar a tratar la enfermedad inflamatoria intestinal
(EII) y otras enfermedades crónicas del intestino.
La EII desgasta el forro delicado del intestino, y sus
síntomasfrecuentemente severosincluyen las rampas, el dolor
abdominal y otros problemas gastrointestinales. No se puede curar la EII, y los
tratamientos actuales pueden tener efectos secundarios adversos. Los
médicos y los enfermos desean el desarrollo de terapias más
eficaces, especialmente métodos que entregan los medicamentos
directamente al intestino.
Por esta razón, microbiólogo
Terry
Whitehead, quien trabaja en el
Centro
Nacional de Investigación de Utilización Agrícola
mantenido por el ARS en Peoria, Illinois, y sus colaboradores británicos
comenzaron la búsqueda para una solución. Simon Carding, quien
trabaja en el Instituto de Investigación
Alimentaria y la Universidad de Anglia
Occidental en Norwich en Gran Bretaña, fue líder del proyecto
con Zaed Hamady, quien trabaja en la Universidad de Leeds en Gran Bretaña
y el Hospital de la
Universidad de San Jaime, también en Leeds.
El grupo estudió la bacteria Bacteriodes ovatus (B.
ovatus), la cual es una de los microbios intestinales que viven en los
humanos. B. ovatus crece bien en el medio ambiente sin oxígeno en
el intestino grueso. Allí, B. ovatus descompone la xilana, la
cual es una fibra de plantas, y otras azúcares para proveer
energía y estimular crecimiento.
El grupo desarrolló una cepa de B. ovatus que utilizó
la xilana para inducir la secreción del factor keratinocito de
crecimiento humano, el cual es una proteína que ayuda a reparar y
restaurar el forro delicado del intestino. Ésta aumenta la capacidad del
intestino de reparar los daños causados por la EII.
Los investigadores descubrieron que ratones de laboratorio que sufrieron de
la EII y que recibieron dosis orales de la xilana y la cepa modificada de B.
ovatus tuvieron tejidos intestinales que se cicatrizaron más
rápidamente. Este grupo de ratones también perdieron menos peso y
tuvieron menos sangría rectal. Además, tratar los ratones con
B. ovatus proveyó protección contra la EII inducida y
limitó el desarrollo de la inflamación intestinal subsiguiente.
Un resumen de estos hallazgos fue publicado en línea en la revista
'Gut' (Intestino).
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de
EE.UU.