
Para algunas especies forestales tales como el
pino amarillo del Sur, los niveles más altos del dióxido de
carbono que podrían ocurrir conjuntamente con el cambio climático
global podrían aumentar tanto el crecimiento como la supervivencia de
las plantas, según estudios a largo plazo por científicos del
ARS. Foto cortesía de David Stephens, Bugwood.org
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Estudiando los efectos a largo plazo del dióxido
de carbono en las plantas
Por Don Comis
7 de diciembre 2009 Estudios a largo plazo en
cámaras de techo abierto demuestran cómo los niveles crecientes
del dióxido de carbono (CO2) podrían afectar los cultivos, los
bosques y los pastos, según científicos del
Servicio de
Investigación Agrícola (ARS).
Fisiólogo de plantas
Steve
Prior, quien trabaja en el
Laboratorio
Nacional de la Dinámica del Suelo mantenido por el ARS en Auburn,
Alabama, es líder del proyecto. Él, patólogo de plantas
Brett
Runion, y otros colegas en el laboratorio en Auburn han descubierto que
algunas malezas invasoras tales como la aligustrina, el corocillo, y la Santa
Lucia podrían llegar a ser aún más molestas cuando los
niveles de CO2 aumentan a los 550 partes por millón predichos para el
año 2050.
Para las especies forestales tales como el pino amarillo del Sur, los
niveles más altos de CO2 mejoran la eficacia de la utilización
del agua, la cual podría mejorar la tolerancia de las plantas a la
sequía, causando que los poros de hojas, llamados estomas, se cierren
parcialmente por más tiempo.
En los estudios, el crecimiento y la supervivencia de los pinos se
aumentaron, mientras el crecimiento y la supervivencia de plantas más
cercas a la superficie del suelo se redujeron por la mitad.
Además de observar una correlación entre niveles más
altos de CO2 y un aumento en la producción de las hojas de pino, los
científicos también encontraron cambios químicos en estas
hojas que cubren el fondo del bosque, causando una disminución en el
contenido nutricional de las hojas que sirven como una fuente de alimento para
los milpiés y otros insectos y microbios. Estos cambios podrían
alterar el ciclo de nutrientes y carbono en estos sistemas naturales.
Los investigadores también descubrieron que niveles más altos
de CO2 pueden aumentar los residuos que se quedan de la soya y otros cultivos,
y podrían afectar la cantidad de nitrógeno disponible a las
plantas cuando los microbios descomponen los residuos. Las variedades
diferentes de soya también podrían tener efectos diferentes en la
disponibilidad de nitrógeno en un mundo con niveles altos de CO2.
Además de notar cambios en las malezas, Prior y Runion también
observaron los efectos en enfermedades y insectos plagas, tales como la roya
fusiforme y la mosca de sierra del pino Neodiprion lecontei.
Este estudio apoya la prioridad del Departamento de Agricultura de EE.UU.
(USDA por sus siglas en inglés) de desarrollar estrategias para
responder al cambio climático global.
Lea
más sobre ésta y otras investigaciones sobre el cambio
climático global en la revista 'Agricultural Research de
noviembre-diciembre.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del USDA.