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 Un estudio de 14
años por los científicos del ARS reveló que las tierras de
pasto que han sido rozadas por el ganado bovino pueden recuperar más
eficazmente de los fuegos arrasadores que las tierras que han sido protegidas
del ganadoun descubrimiento que podría tener un impacto en las
estrategias de manejo para las comunidades de plantas nativas. Foto
cortesía de Tony Svejcar con el ARS. |
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El ganado puede ayudar a las tierras de pasto a
recuperarse después de un fuego
Por
Ann Perry 30 de
septiembre 2009
Un estudio de 14 años por científicos del
Servicio de
Investigación Agrícola (ARS) en Oregón ha mostrado que
las tierras de pasto apacentadas por el ganado se recuperan más
eficazmente de los fuegos que las tierras que han sido protegidas contra el
ganado. Estos hallazgos sorprendentes podrían afectar las estrategias de
manejo de las comunidades de plantas nativas donde la dinámica
ecológica está cambiando a causa del cambio climático, las
malezas invasoras y otros desafíos.
Muchas de las tierras de pasto en la región occidental de
EE.UU. son amenazadas por la extensión de las malezas Bromus tectorum
L. ('cheatgrass en inglés) y Taeniatherum caput-medusae
('medusahead en inglés), las cuales son pastos anuales no
nativos que echan leña a los fuegos arrasadores y fácilmente
infestan paisajes, especialmente después de los fuegos.
Históricamente estas tierras de pasto fueron quemadas por fuegos
arrasadores cada 50 a 100 años, pero durante el último siglo,
estos fuegos han sido suprimidos por los humanos. Esta supresión ha
permitido la acumulación de los desperdicios de plantas, pero cuando el
ganado se introdujo a la región, su apacentamiento ayudó a
controlar la acumulación de estos desperdicios.
Científicos
Kirk
Davies y
Jon
Bates y líder de investigación
Tony
Svejcar, quienes trabajan en la
Unidad
de Investigación del Manejo de Forraje de Praderas y Prados
mantenido por el ARS en Burns, Oregón, en el
Centro de Investigación
Agrícola de Oregón Oriental, realizaron estudios comparando
cómo las plantas autóctonas en las tierras de pasto apacentadas y
no apacentadas se recuperaron después de fuegos. Todos los sitios en el
estudio tuvieron perfiles similares de vegetación y fueron virtualmente
libres de la maleza 'cheatgrass.
En las áreas apacentadas, el ganado comió
aproximadamente el 40 por ciento del forraje disponible, de este modo quitando
muchos de los desperdicios de plantas. Los sitios no apacentados, donde el
ganado ha sido excluido desde el 1936, tuvieron casi doble la cantidad de los
desperdicios de plantas que los sitios apacentados.
Los científicos realizaron una quemadura controlada en todos
los sitios en el 1993, y luego midieron la cobertura vegetal, la densidad
vegetal y la producción de biomasa en los años 2005, 2006 y 2007.
Ellos descubrieron que la maleza 'cheatgrass infestó una gran
porción de los sitios no apacentados, dejando estas áreas
aún más vulnerables a fuegos en el futuro.
Sin embargo, la maleza 'cheatgrass no era problemática en
los sitios apacentados. En estos sitios, la cobertura vegetal provista por la
planta nativa 'bunchgrass fue casi doble en densidad comparada con la
cobertura provista por 'bunchgrass en los sitios no apacentados. Los
investigadores concluyeron que los desperdicios de plantas en los sitios no
apacentados aumentaron el calor de los fuegos, de este modo matando la
mayoría de la vegetación perenne y permitiendo el establecimiento
de las plantas invasoras anuales que crecen rápidamente.
Resultados de este estudio fueron publicados en la revista 'Ecological
Applications' (Aplicaciones Ecológicas) de septiembre del 2009.
Este estudio apoya la prioridad de investigación del
Departamento de Agricultura de
EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés) de responder al cambio
climático global.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
USDA.