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 Científicos
han descubierto que las abejas de miel que sufren del desorden del colapso de
colonias, el cual es un síndrome que ha estado devastando estos
polinizadores esenciales, tienen un sistema comprometido de producción
de proteínas. |
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Descubrimiento sobre las abejas de miel que tienen
el desorden del colapso de colonias
Por
Kim Kaplan 24 de
agosto 2009
Las primeras pruebas sólidas sobre las actividades
fisiológicas dentro de las abejas de miel afectadas por el
desorden del
colapso de colonias (DCC) han sido publicadas en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de
EE.UU. como resultado de un nuevo estudio por científicos del
Servicio de
Investigación Agrícola (ARS) y la
Universidad de Illinois. El estudio
también se enfocó en las diferencias en niveles de actividad de
algunos genes críticos en colonias de abejas de miel con o sin DCC.
Utilizando una herramienta llamada un microarreglo del genoma entero,
los científicos encontraron una gran cantidad de fragmentos del ARN
ribosómico (ARNr) anormal en los intestinos de las abejas de miel en
colonias afectadas por DCC. Los ribosomas son las fábricas celulares que
producen proteínas bajo la dirección del ARNr, y la presencia de
una gran cantidad de fragmentos de ARNr anormal indica que el sistema de
construcción de proteínas es comprometido. Esto significa que las
abejas de miel en colonias afectadas por CCD también tuvieron una
capacidad reducida de producir nuevas proteínas.
Los intestinos are el principal punto de entrada en las abejas de miel
para los patógenos y pesticidas. Se puede mediren los intestinos
de las abejas de miellos niveles de actividad de los sistemas de
respuesta al estrés. La abeja de miel tiene dos sistemas separados de
respuesta al estrés: uno para reaccionar a los estreses ambientales
tales como pesticidas, y otro para reaccionar a los estreses causados por
patógenos tales como los virus.
Este estudio fue la primera en medir los niveles de ARNr en las abejas
de miel como un método de evaluar si el sistema de respuesta a
pesticidas o el sistema de respuesta a patógenos está
reaccionando a la presencia de DCC, según genetista
Jay
Evans, quien trabaja en el
Laboratorio
de Investigación de Abejas, parte del
Centro
Henry A. Wallace de Investigación Agrícola mantenido por el
ARS en Beltsville, Maryland. Evans fue un miembro de un grupo de investigadores
que incluyó entomólogos
May R.
Berenbaum, Reed M. Johnson
y
Gene
R. Robinson de la Universidad de Illinois.
En las colonias afectadas por DCC, los genes involucrados en los
sistemas de respuesta a patógenos no mostraron ningún solo
patrón de actividad, aunque comúnmente había más
activación de estos genes, y las abejas tuvieron un nivel total
más alto de virus y otros patógenos, comparadas con las abejas en
colonias no afectadas por DCC.
Casi todas de las colonias afectadas por DCC tuvieron un nivel
más alto de los virus semejantes a los picornavirus, los cuales atacan
el ribosoma. Los virus semejantes a los picornavirus que atacan las abejas de
miel incluyen el virus de las alas deformadas, y el virus israelí de
parálisis aguda. El ácaro varroa, el cual es un parásito
principal de abejas de miel, puede transmitir los virus semejantes a los
picornavirus.
Las abejas en las colonias que tuvieron DCC no mostraron niveles
significantes de actividad por los genes que proveen la respuesta a los
pesticidas.
La pérdida de función ribosómica podría
explicar muchos de los fenómenos asociados con DCC, según
Berenbaum. Si los ribosomas de las abejas están comprometidos, las
abejas no pueden superar una exposición a pesticidas, infecciones con
hongos o bacteria, o una nutrición insuficiente, porque el ribosoma
tiene un papel principal en la supervivencia de cualquier organismo.
El estudio no estableció una conexión directa de causa y
efecto entre el ARNr anormal y el DCC. Pero vigilancia de colonias por medio de
pruebas de ARNr y otros marcadores expresados por las abejas podría
proveer la indicación más temprana de DCC descubierta hasta la
fecha, quizás proveyendo una oportunidad para acciones por los
apicultores que podrían reducir pérdidas, según Evans.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento
de Agricultura de EE.UU.