
Labrar en áreas que son propensas a la
formación de las torrenteras efímeras puede aumentar
significativamente la erosión del suelo, según nuevos estudios
por científicos del ARS. Foto cortesía del Servicio de
Conservación de Recursos Naturales, una agencia del USDA.
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Modelando la erosión del suelo causada por las
torrenteras efímeras
Por Ann Perry
11 de julio 2008 Las torrenteras efímeras son
una característica común de los paisajes agrícolas. Un
flujo concentrado de agua puede erosionar los suelos de los campos y crear
estas zanjas pequeñas, las cuales luego transportan el escurrimiento
cargado del sedimento erosionado a los arroyos cercanos. De hecho, estas
torrenteras efímeras pueden causar pérdidas de suelo más
grandes que aquellas causadas por la erosión laminar o la erosión
de los barrancos.
El ingeniero hidráulico
Carlos
Alonso y el ingeniero agrícola
Ronald
L. Bingner trabajan en el
Laboratorio
Nacional de Sedimentación mantenido por el
Servicio de
Investigación Agrícola (ARS) en Oxford, Misisipí.
Ellos colaboraron con científicos Lee Gordon y Sean Bennett de la
Universidad de Buffalo, y el ingiero
agrícola Fred Bennett, quien trabaja con el
Servicio de Conservación de Recursos
Naturales, para evaluar los efectos de las torrenteras efímeras en
la erosión del suelo.
Las torrenteras efímeras típicamente se llenan durante el
año por las prácticas de la labranza agrícola. Estas
prácticas pueden eliminar u ocultar las torrenteras, pero ellas a menudo
aparecen de nuevo en el mismo sitio después de los subsiguientes
temporales de lluvia. Estos nuevos canales fácilmente erosionan los
campos recién labrados, y comienzan otro ciclo del desarrollo de
torrenteras y la disminución de la capa superficial del suelo, la cual
puede extenderse a todas partes de los campos de producción
agrícola.
El grupo desarrolló un modelo para evaluar cómo las
prácticas de labranza pueden afectar la formación y
evolución de las torrenteras efímeras y las tasas subsiguientes
de erosión del suelo. Los investigadores usaron datos históricos
sobre las precipitaciones; observaciones personales de los campos; y una
tecnología recién desarrollada de modelación de las
cuencas para simular el efecto de las prácticas de labranza en el
crecimiento y la evolución a largo plazo de las torrenteras.
Durante una temporada de cultivo de cinco meses, los investigadores
simularon las actividades de labranza utilizando dos alternativas: la labranza
convencional una vez por año, y la labranza de conservación. Los
investigadores aplicaron el modelo para simular un período de 10
años de producción.
Sus hallazgos indican que, por término medio, la labranza en las
áreas que son propensas a la erosión de las torrenteras
efímeras puede causar tasas significativamente más altas de la
erosión del suelo comparadas con aquellas en las mismas áreas con
las prácticas de la labranza de conservación. Según las
simulaciones, las tasas acumulativas de la erosión del suelo causada por
las torrenteras efímeras eran del 240 por ciento al 460 por ciento
más altas que las tasas de erosión en los campos no labrados.
Los efectos negativos de labranza simulados en estos modelos a escala de
cuenca destacan las ventajas de utilizar las tecnologías de la
conservación del suelo, tales como la labranza cero y la labranza
reducida.
ARS es una agencia de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de
EE.UU.