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 Estudios acerca de la abeja azul
del huerto--mostrada aquí en una flor de manzana--podrían revelar
nuevas maneras de animar estos polinizadores muy competentes a vivir y trabajar
en los huertos y campos agrícolas. Imagen cortesía de T. L.
Pitts-Singer. |
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Creando hábitats que satisfacen a las
abejas salvajes de EE.UU.
Por
Marcia Wood 4
de abril 2008
Semejante a la gente que busca un lugar perfecto para vivir, algunas
abejas femeninas buscan el sitio ideal para construir sus nidos.
Theresa
L. Pitts-Singer, quien es entomóloga con el Servicio de
Investigación Agrícola (ARS), está descubriendo más
sobre las "señales para anidar" que influyen las decisiones de las
abejas salvajes en su búsqueda para un sitio. Esta información
podría persuadir a más de los polinizadores a instalarse en
nuevas estructuras listas para habitar y proporcionadas por cultivadores y
apicultores.
Algunas abejas les gusta vivir en huecos cómodos y oscuros
llamados "cavidades para anidar". Estas varían desde huecos profundos
taladrados en tablas de madera hasta fajos de tubos de cartón o
cañas huecas. Los cultivadores y apicultores colocan estructuras para
las abejas en huertos y campos donde se espera que las abejas vivan y trabajen.
Las abejas salvajes aumentan el trabajo de la abeja europea, la cual
actualmente está afligida por un problema extraño conocido como
el desorden del colapso de colonias, según Pitts-Singer, quien trabaja
en la Unidad
de Investigación de la Biología, el Manejo y la
Sistemática de Insectos Polinizadores, mantenida por el ARS en
Logan, Utah.
Los científicos ya saben que las abejas azules del huerto
(Osmia lignaria) y ciertas otras abejas salvajes prefieren nidificar en
cavidades que otras abejas femeninas de otras especies previamente ocuparon.
Esta preferencia es problemática porque estos viejos sitios
podrían estar contaminados con esporas que causan enfermedades,
según Pitts-Singer.
Para entender la atracción de estos viejos sitios, Pitts-Singer
está investigando algunas sustancias extraídas de los sitios,
incluyendo polen, hojas, lodo, y un líquido que las abejas aplican a las
paredes de la cavidad.
En una prueba, Pitts-Singer y colegas usaron tubos de vidrio para
simular los agujeros del nido, y luego colectaron el líquido seco que
las abejas han dejado en las paredes. Los científicos están
usando instrumentos sofisticados de laboratorio para recoger nueva
información sobre la composición química del
líquido.
Posiblemente secretado por las abejas para distinguir entre los nidos,
el líquido también podría aumentar la atracción
general de un sitio anteriormente ocupado. Si es el caso, las investigaciones
de Pitts-Singer podrían llevar al uso de versiones sintéticas del
líquido para hacer las nuevas estructuras de nido del mañana
más atractivas.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.