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 Algunas bacterias
beneficiosas que viven en flores podrían ayudar a proteger los cultivos
de granos contra la fusariosis de la espiga del trigo. |
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Científicos usan bacterias para proteger el
trigo contra un hongo perjudicial Por
Jan Suszkiw 3 de
abril 2008
Algunas bacterias beneficiosas que viven en flores pronto podrían
ser usadas para combatir Fusarium graminearum, un hongo que causa la
fusariosis de la espiga del trigo así como enfermedades en la cebada y
otros cultivos de cereales.
Según
David
Schisler, quien es patólogo con el Servicio de Investigación
Agrícola (ARS), las bacterias
naturales podrían competir contra F. graminearum para los nutrientes
exudados por las anteras de la planta de trigo.
Un tal nutriente, llamado colina, es rico en el carbono que tanto las
bacterias como el hongo necesitan para crecer. También parece que F.
graminearum depende de la colina como una señal química para
mandar un tubo bacteriano dentro de los tejidos de las anteras. Esta actividad
afecta los granjeros--en términos económicos--cuando estas
brechas fúngicas llevan a la producción de granos marchitados y
pálidos, según Schisler, quien trabaja en la
Unidad
de Investigación de Bioprotección de Cultivos mantenida por
el ARS en Peoria, Illinois. Las bacterias beneficiosas no causan tal
daño al trigo y no representan un riesgo a los consumidores.
En estudios de invernadero y pruebas de campo, Schisler y su colega Mike
Boehm, quien es patólogo de plantas con la Universidad Estatal de Ohio, aumentaron la
comunidad natural de las bacterias beneficiosas en trigo, usando cultivos de
laboratorio, después del florecimiento de las plantas de trigo. Esta
acción le dio una ventaja a la bacteria en consumir la colina y redujo
la cantidad del nutriente disponible para señalar al hongo.
En pruebas, rociar formulaciones de las bacterias beneficiosas en
parcelas de dos variedades comerciales de trigo redujo la severidad de la
fusariosis de la espiga por hasta el 63 por ciento.
Los investigadores aislaron de las anteras de trigo 123 cepas
bacterianas, las cuales metabolizan la colina, y las examinaron para evaluar su
capacidad de impedir las actividades del hongo dañoso. Una especie de
Pseudomonas llamada AS 64.4 fue la más eficaz en suprimir el hongo.
El grupo de Schisler también ha estudiado otros microbios que
tienen la capacidad de combatir la fusariosis, incluyendo algunas levaduras y
bacterias que secretan antibióticos. Según Schisler, es posible
que estos microbios puedan ser combinados en un biopesticida que los granjeros
podrían rociar en el trigo como una protección adicional contra
la fusariosis.
Lea
más sobre la investigación en la revista 'Agricultural
Research' de abril 2008.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.
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