
Las personas con el síndrome
metabólico tienen la tendencia de consumir una dieta menos consecuente
con las Guías Alimentarias para los Estadounidenses del 2005.
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Guías alimentarias asociadas con menos
probabilidad de tener el síndrome metabólico
Por Rosalie Marion
Bliss
18 de marzo 2008 Basado en una evaluación de
los hábitos dietéticos de un gran grupo de hombres y mujeres,
investigadores han descubierto que las personas cuyas dietas eran las
más similares a las
Guías
Alimentarias para los Estadounidenses del 2005 (DGAs por sus siglas en
inglés) tenían menos probabilidad de tener el síndrome
metabólico.
Para el estudio, el síndrome metabólico se definió como
una condición médica que ocurre en las personas que tienen por lo
menos uno de los siguientes tres riesgos a la salud: la obesidad abdominal, el
pobre control de azúcar en la sangre, los niveles altos de grasas en la
sangre, los niveles bajos del "bueno" colesterol HDL, y la alta
presión sanguínea.
Este estudio sobre los patrones dietéticos fue financiado en parte
por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS), la agencia principal de
investigaciones científicas del Departamento de Agricultura de EE.UU.
(USDA por sus siglas en inglés).
El autor principal del estudio fue el epidemiólogo
Paul
Jacques con el
Centro
Jean Mayer de Investigación de Nutrición Humana sobre el
Envejecimiento, el cual es mantenido por USDA en la
Universidad de Tufts en Boston,
Massachusetts. Jacques y sus colegas publicaron los hallazgos en 'American Journal of Clinical Nutrition'
(Revista Americana de Nutrición Clínica).
En este estudio, una relación causa-efecto no podía ser
demostrada entre una dieta más saludable y menos frecuencia del
síndrome metabólico, según los autores. Pero entre los
indicadores de dieta y salud de más de 3.000 participantes estudiados,
los investigadores descubrieron que las personas con el síndrome
metabólico tenían la tendencia de consumir una dieta menos
consecuente con las DGAs del 2005.
La sexta versión de las DGAs, lanzada temprano en el 2005, es
diferente de las ediciones previas porque esta versión pone
énfasis en un equilibro entre la cantidad de calorías consumidas
y el nivel de actividad física para controlar el peso corporal.
También pone énfasis en la importancia de tener en cuenta la
densidad de nutrientes en alimentos, y en limitar el consumo de grasas trans,
aumentar el consumo de productos de grano entero y productos lácteos con
menos grasa, y consumir una variedad más grande de frutas y verduras.
Lea más sobre la investigación del ARS y las Guías
Alimentarias para los Estadounidenses del 2005 en la revista 'Agricultural
Research' de marzo
2008.