|
 El
microbiólogo Mike Cotta y científicos de la Universidad
Washington están colaborando en un proyecto sobre la producción
de combustible de hidrógeno que depende de algunas bacterias que se
alimentan en azúcar y que pueden sobrevivir sin oxígeno dentro de
las células de biocombustible. En la foto de arriba, Cotta examina
muestras que vinieron de un estudio anterior con bacterias anaeróbicas
en el estiércol del ganado.
|
|

|
Una fuente posible de biocombustible de
hidrógeno: Microbios con azúcar
Por
Jan Suszkiw 25 de
octubre 2007
Se busca: Bacteria que puede comer azúcar o sedimento; debe ser
electroquímicamente activo; capacidad de sobrevivir sin oxígeno
es una ventaja. De este modo sea descrita la "descripción de trabajo"
bacteriana por científicos del Servicio de Investigación
Agrícola (ARS) y de la
Universidad Washington (WU por sus siglas
en inglés) en San Luis, Misurí, quienes están colaborando
en métodos para mejorar la eficacia y viabilidad de las células
de combustible microbianas.
Según
Mike
Cotta, líder de la
Unidad
de Investigación de Biotecnología de Fermentación,
mantenida por ARS en Peoria, Illinois, el proyecto con WU emergió de un
interés común en el desarrollo de métodos sostenibles para
producir energía y así disminuir la dependencia estadounidense en
el aceite crudo.
El grupo de Cotta se especializa en la utilización de
bacterias, levaduras y otros microorganismos dentro de bioreactores para
realizar actividades específicas tales como la fermentación de
azúcares de grano a etanol. En WU, el profesor asociado Lars Angenent
está investigando los sistemas de células de energía que
usan mezclas de bacterias para tratar el agua residual orgánica y
entonces catalizan el lanzamiento de electrones y protones, los cuales pueden
ser usados para producir electricidad o combustible de hidrógeno.
En septiembre del 2006, los investigadores combinaron sus recursos de
laboratorio y pericia para emprender un proyecto cooperativo de tres
años. Un recurso que compartirán es la Colección de
Cultivos Microbianos mantenida por ARS en Peoria, la cual aloja aproximadamente
87.000 accesiones de microbios congelados en seco de alrededor del mundo.
Utilizando información de la base de datos de la
colección, el grupo está buscando microbios que "comen" los
azúcares de biomasa (por ejemplo, glucosa y xilosa de los residuos de
maíz) y que son electroquímicamente activos. El término
"electroquímicamente activo" significa que los microbios pueden
transferir electrones de los azúcares de células de
energía sin la ayuda de sustancias químicas costosas llamadas
mediadores. Los electrones, después de viajar por un circuito, se
combinan con protones en una cámara catódica y forman
hidrógeno que puede ser quemado o convertido en electricidad.
Las especies de bacterias usadas para comenzar el proceso incluyen
Bacteroides y Shewanella.
Lo atractivo del hidrógeno resulta de su abundancia natural y
capacidad de almacenar y soltar energía sin causar contaminación
al medio ambiente. El reto es producir el hidrógeno comercialmente de
recursos aparte de los combustibles fósiles, los cuales tienen una
disponibilidad limitada y que no son renovables. Aproximadamente 95 por ciento
del hidrógeno estadounidense viene del petróleo o de gas natural
por un proceso conocido como la reformación por vapor.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.