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 Estudios en el
Centro Grand Forks de Investigación de Nutrición Humana han
mostrado que el cobre y el zinc tienen papeles importantes en la función
cerebral. En la foto aquí, el psicólogo James Penland realiza una
electroencefalograma (EEG por sus siglas en inglés), la cual mide las
reacciones del cerebro de una voluntaria durante un estudio
alimenticio.
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El impacto nutritivo de minerales en el desarrollo
neonatal
Por Rosalie Bliss 25
de septiembre 2007
El cobre ayuda a mover las señales de telecomunicación
por los cables telefónicos, permitiendo que la gente hablen a
través de largas distancias. Cantidades minúsculas de cobre,
dentro de ciertas enzimas en el cerebro, también ayudan a formar
neurotransmisores claves que permiten que las células del cerebro a
"hablen" el uno al otro.
Científicos del Servicio de Investigación
Agrícola (ARS) ahora han descrito
la importancia de cantidades adecuadas de cobre para la función
cerebral. Sus estudios con animales indican que un consumo adecuado de cobre es
imprescindible para el feto durante el embarazoun concepto llamado
"programación nutricional".
Un estudio anterior con animales, dirigido por el biólogo
Curtiss
Hunt, mostró que aun una privación moderada de cobre en los
ratones preñados causó un subdesarrollo en las áreas que
controlan memoria en los cerebros en desarrollo de sus cachorros. Hunt es un
científico en el Centro Grand Forks de Investigación de
Nutrición Humana (GFHNRC
por sus siglas en inglés) mantenido por ARS en Grand Forks, Dakota del
Norte.
Los ratones del estudio se les dieron dietas bajas en cobre durante la
gestación, lactación, o ambas. Sus cachorroscuando
comparados con cachorros nacidos a las madres alimentadas con dietas que
contuvieron suficiente cobreexhibieron un desarrollo retardado en las
áreas del cerebro llamadas el hipocampo y la convolución del
cerebro dentate. Estas áreas tienen papeles importantes en las funciones
más avanzadas del cerebro, tales como la capacidad de aprender.
Varios mecanismos bioquímicos esenciales en el desarrollo del
cerebro que son asociados con una deficiencia del cobre ahora han sido
descritos en Nutritional Neuroscience (Neurociencia Nutricional), un
libro por el autor y químico del GFHNRC
W.
Thomas Johnson.
Por lo general, una deficiencia del cobre no es una
preocupación de salud pública en EE.UU. Pero de 8 a 16 por ciento
de las mujeres en edad fértil tuvieron un consumo inadecuado del cobre
en una encuesta nacional de consumo alimentario realizada por el ARS en 2001 y
2002.
El consumo de una dieta equilibrada que contiene una variedad de
alimentos nutritivos es el mejor método de conseguir niveles adecuados
de cobre dietético, según Johnson. Buenas fuentes de cobre
incluyen hígado de res, setas, mezclas de nueces y frutas secas, cebada,
y puré de tomate enlatado.
Lea
más sobre esta investigación en la revista 'Agricultural
Research' de septiembre 2007.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.