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 El
entomólogo David Oil recoge hormigas de fuego infectadas de una colonia
diezmada por el patógeno Thelohania solenopsae. |
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Un enfoque de control a través de un
área amplia contra la hormiga de fuego
Por
Sharon Durham 11 de septiembre 2007
Hay adelantos en los intentos coordinados para parar la
expansión de las hormigas de fuego importadas, según
científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) que están estudiando esta plaga
invasora que ahora ocupa más de 320 millones de acres en varios estados
sureños de EE.UU. y Puerto Rico.
Las hormigas de fuego causan millones de dólares en
daños agrícolas cada año. No sólo construyen
grandes montículos que dañan las raíces cercanas de
plantas y el equipo agrícola, sino también causan picaduras
dolorosas en la gente y animales.
Los entomólogos del ARS
David
Oi y
Steven
Valles, en el
Centro
para Entomología Médica, Agrícola y Veterinaria
mantenido por ARS en Gainesville, la Florida, están estudiando dos
microsporidios parasíticos para controlar las poblaciones de la hormiga
de fuego.
En colaboración con Juan Briano en el
Laboratorio Sudamericano de Control
Biológico mantenido por ARS en Hurlingham, Argentina, ellos
están probando Thelohania solenopsae. Usando nuevos métodos
genéticos de detección, ellos descubrieron que las hormigas
obreras transfieren las esporas de T. solenopsae a la reina. Esto reduce la
producción de huevos por la reina, así que las colonias se
extinguen.
Otro microsporidio, llamado Vairimorpha invictae, ha destruido
exitosamente las colonias de hormigas. Según Oi, estudios hasta ahora
han mostrado que V. invictae sólo infecta hormigas de fuego y no otras
hormigas u otros artrópodos colectados en Argentina, así que el
microsporidio podría ser apropiado para lanzar en EE.UU.
Actualmente hay un proyecto de control a través de un
área amplia para reducir la progresión de las hormigas de fuego a
través del sur de EE.UU. Participantes incluyen el
Servicio de Inspección de la Salud
de Animales y Plantas del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés), agencias
estatales, y universidades establecidas por concesión de tierras
gubernamentales.
Hasta ahora, la táctica más exitosa en el proyecto es el
lanzamiento de moscas minúsculas decapitadoras. Estas moscas persiguen
las hormigas, determinadas a poner un solo huevo dentro del cuerpo de cada
hormiga. Después de dos o tres semanas, la larva de la mosca decapita la
hormiga y se convierte en una pupa dentro de la cabeza de la hormiga. La mosca
que al fin emerge repite el proceso. Tres especies de moscas han sido
establecidas en EE.UU. y la cuarta se lanzará en el campo más
tarde este año.
Lea
más sobre esta investigación en la revista 'Agricultural
Research' de septiembre 2007:
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
USDA.