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El patólogo de plantas Peter Cotty
(izquierda) examina algodón en un campo experimental en Arizona con el
estudiante graduado Alejandro Ortega-Beltran de la Universidad de
Arizona.
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Un hongo amigable ayuda a prevenir la invasión
por la aflatoxina en el algodón
Por Linda
Tokarz
13 de agosto 2007 En una batalla brutal para alimento
y espacio, dos primos fungales están enzarzados en combate en los campos
de algodón de EE.UU. Gracias a las estrategias de control
biológico desarrolladas por los científicos del Servicio de
Investigación Agrícola (ARS), el mejor de los dos parientes
microscópicos está ganando.
El patólogo de plantas
Peter
Cottyquien es parte de la
Unidad
de Investigación de la Seguridad de Alimento y Pienso mantenida por
el ARS en Nueva Orleáns, Luisiana, pero es ubicado en la
Universidad de Arizona en
Tucsoncomenzó esta competición. Utilizando una cepa
benigna de Aspergillus para combatir su pariente nocivo, él
está ayudando a eliminar una toxina dañosa y costosa del
algodón estadounidense.
Aunque invisible e inodoro, el hongo nocivo Aspergillus estudiado por
Cotty puede producir cantidades grandes de venenos potentes llamados
aflatoxinas. Estos compuestos carcinógenosrelacionados con un
crecimiento perjudicado, el cáncer y la muertepodrían
amenazar la salud humana sino hubieran los estándares estrictos de
seguridad de alimentos establecidos por la Administración de Drogas y Alimentos para
eliminar productos contaminados.
Cuando la semilla de algodón es infestada por los hongos que producen
toxinas, la semilla debería ser desechada o bajada de categoría.
Eso es porque la semilla es un pienso importante para las vacas lecheras, y
cualesquiera toxinas presentes podrían transferirse a la leche de los
animales. Cada año, la aflatoxina es responsable de arruinar semilla de
algodón con un valor entre 3 millones y 8 millones de dólares en
la región suroeste de EE.UU.
Con el conocimiento de la falta de opciones disponibles a los granjeros,
hace dos décadas Cotty comenzó a buscar una solución
eficaz y amigable con el medio ambiente. Con el tiempo, él la
descubrió, en la forma de una cepa benigna de Aspergillus flavus
que puede crecer más rápido que sus primos perjudiciales si
aplicada correctamente en los campos de algodón.
Después de muchos años de estudios rigurosos con la cepa
benigna, llamada AF36, ARS en 1996 obtuvo la aprobación de la
Agencia de Protección del Medio
Ambiente para probar el nuevo agente de control biológico en los
campos de algodón de Arizona.
En ese momento, solamente 120 acres de algodón comercial recibieron
tratamiento con AF36. Ahora, más de 100.000 acres de algodón
estadounidense han recibido el tratamiento, reduciendo significativamente los
niveles de las aflatoxinas perjudiciales.
Lea
más sobre esta investigación en la revista 'Agricultural
Research' de agosto 2007.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.