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Una estación de investigación en Idaho ayuda a un ave perseguido / 13 de noviembre 2006 / Noticias del Servicio de Investigación Agrícola, USDA

Un macho del urogallo de artemisa hace alarde de sus plumas y hincha su pecho. Enlace a la información en inglés sobre la foto
Un macho del urogallo de artemisa hace alarde de sus plumas y hincha su pecho para atraer la atención de algunas hembras cercanas.

Una estación de investigación en Idaho ayuda a un ave perseguido

Por Erin Peabody
13 de noviembre 2006

Ellos silban, inflan su pecho, y se contonean como los pavos reales. Pero a pesar de su esfuerzos de llamar atención, los urogallos de artemisas lentamente están desapareciendo de los estados del oeste de EE.UU. Aunque su población anteriormente fue estimado en millones, ahora es posible que haya solamente cerca de 150.000 de estas aves.

Sin embargo, hay un grupo de investigadores que no han olvidado el urogallo: los científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en Dubois, Idaho.

Allí, en la Estación de Experimentos con Ovejas, mantenido por el ARS, los investigadores han estado rastreando esta ave por más de 40 años. Aunque su enfoque es la producción de ovejas, los científicos en la estación de 50.000 acres se aseguran de incluir los requisitos de la fauna silvestre en sus planes de manejo.

El urogallo de artemisas, el cual es un favorito de entusiastas de aves y fotógrafos de la fauna silvestre, probablemente es más conocido por su ritual complicado de apareamiento. Cada primavera, los aves se dedican a sacudir sus alas, hinchando sus pechos y silbando para atraer parejas potenciales.

Un vaquero a caballo conduce en manada algunas ovejas a través de las praderas de la estación en Dubois. Enlace a la información en inglés sobre la foto
Por apacentamiento, las aproximadamente 3.000 ovejas en la estación de Dubois ayudan a crear una variedad de edades y densidades de la artemisia. Esta variedad, por su parte, ayuda a la fauna silvestre—tal como el urogallo de artemisa—a medrar.

Para hacer este ritual vistoso, los urogallos necesitan la artemisia y una variedad de otras plantas que crecen en las altas altitudes de las montañas. Estas plantas les proveen a las aves alimento y protección. Situado en el sur-este de Idaho, en la sombra de las montañas Centennial, la estación de investigación del ARS tiene mucha artemisia de las edades y los tipos apropiados.

Según el líder de investigación Gregory Lewis en Dubois, una monocultura de artemisia gruesa y fornida no atraen las aves. En cambio, lo que atrae los urogallos—así como los ciervos, alces y antílopes—son capas de vegetación rica.

Lewis utiliza algunos ayudantes improbables para ayudar a crear este habitat favorable: las 3.000 ovejas de la estación. Las pezuñas y mandíbulas de los animales abren las parcelas de la artemisia gruesa para que las plantas más pequeñas puedan echar raíces. Lewis y su grupo también utilizan las quemaduras controladas para rejuvenecer más el suelo y estimular el crecimiento de plantas verdes y tiernas.

Según Lewis, estas herramientas primarias—las ovejas y el fuego—han ayudado a aumentar la población del urogallo de artemisa en la estación.

Lea más sobre este y otros esfuerzos del ARS sobre la conservación de la fauna silvestre en la edición de la revista 'Agricultural Research' de noviembre/diciembre.

ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del Departamento de Agricultura de EE.UU.

Última Modificación: 11/13/2006
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