Desconstruyendo un moho mortal, gen por
gen
Por Erin
Peabody 16 de octubre 2006
Hongos: No se puede vivir con ellos, no se puede vivir sin ellos.
Aunque muchos de estos productores pequeños de esporas son
elogiados por su diligencia (piense en penicilina, levadura para pan, y
manjares mejorados por el moho, tales como queso Roquefort y quesos azules),
parece que hay una cantidad igual de hongos nocivos que están listos
para contaminar comidas, hogaresaun el aire que respiramos.
Y ningún moho es tan perjudicial como Aspergillus flavus. Esta
es la razón por qué los científicos del Servicio de
Investigación Agrícola (ARS) y sus colaboradores están
estudiando este hongo, un gen a la vez.
A. flavus puede ser muy destructivo. Con una afinidad para
maíz, cacahuetes, semilla del algodón y nueces de árbol,
tales como almendras y nogales, el hongo puede infectar extensiones vastas de
cosechas en EE.UU. y amenazar la seguridad de alimento y pienso
mundialmente.
Lo que es tan peligroso sobre A. flavus son sus toxinas mortales,
conocidas colectivamente como aflatoxina. Estos venenos fungales son la segunda
causa principal de la enfermedad aspergillosis en humanos. Considerado como uno
de los carcinógenos más potentes en la naturaleza, la aflatoxina
también ha sido vinculada con algunas formas del cáncer.
A causa de los riesgos asociados con la aflatoxina, la
Administración de Drogas y Alimentos
ha establecido salvaguardias para proteger consumidores. Pero investigadores
federales, tales como el genetista del ARS
Jiujiang
Yu, quieren descubrir maneras para evitar que los hongos tóxicos
ocurran en primer lugar.
Yu, quien trabaja en el
Centro
de Investigación de la Región Sureña mantenido por el
ARS en Nueva Orleáns, Luisiana, fue parte de un grupo de
científicos que recientemente secuenciaron una variedad del hongo A.
flavus. Junto con investigadores del ARS
Ed
Cleveland y
Deepak
Bhatnagar, Yu colaboró en el proyecto con Gary Payne de la
Universidad Estatal de Carolina del Norte y
William Nierman del Instituto para
Investigación Genómica en Rockville, Maryland.
Una de las metas principales del grupo es identificar cuáles de
los 13.000 genes del hongo regulan la producción de la toxina. Ellos
quieren incapacitarlos para poder robar del hongo sus mecanismos que producen
el veneno.
Lea
más sobre esta y otras investigaciones de seguridad alimentaria en
la revista 'Agricultural Research' de octubre 2006.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.