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 El sector de
semilla de césped que provee céspedes para los parques, campos de
golf y jardines también produce millones de toneladas de paja cada
año. |
Produciendo gas de los residuos de
cosechas
Por Laura
McGinnis 31 de agosto 2006
La paja crea unos problemas serios de eliminación para el
sector de semilla de césped porque es ilegal quemarla y es costoso
transportarla. Por esta razón, dos laboratorios del Servicio de
Investigación Agrícola (ARS) están colaborando con
científicos del Instituto
Occidental de Investigación en Laramie, Wyoming, para desarrollar un
reactor de gasificación de escala pequeña.
El sector de la semilla de césped en la región del
Pacifico-Oeste provee céspedes exuberantes para hogares, parques y
campos de golf. También provee millones de toneladas de paja cada
año, y sólo una pequeña parte puede ser usado como abono
vegetal para conservación.
Investigadores del ARS en el
Laboratorio
de Semilla de Forraje y Cereal en Corvallis, Oregon, y el
Laboratorio
de la Ciencia e Ingeniería de Conversión de Cosechas en
Wyndmoor, Pensilvania, están desarrollando tecnologías para
convertir la paja en un gas sintético que se podría utilizar para
producir electricidad o un combustible líquido.
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 El líder de
investigación Gary Banowetz (izquierda) y el granjero Don Wirth examinan
la paja de césped después de la cosecha de las semillas. La paja
algún día podría ser una fuente importante de
energía. |
Dentro del prototipo del reactor, la paja se chamusca y reduce a
partículas pequeñas de carbono y residuos para convertirlas a una
mezcla de gases vaporizados que se pueden usar para producir un gas
líquido sintético.
Los científicos creen que la investigación les
permitirá eventualmente desarrollar un método económico y
viable para eliminar la paja, porque este proceso podría elimina el
costo de transportarla fuera de las granjas.
La tecnología todavía está pasando por ensayos
para mejorar su eficacia y economía. El ingeniero químico
Akwasi
Boateng, con ARS en Wyndmoor, y el fisiólogo de plantas
Gary
Banowetz, con ARS en Corvallis, creen que en el futuro cercano, el sistema
de gasificación de escala pequeña proveerá no sólo
una alternativa ambientalmente beneficiosa a quemar la paja del césped
en el campo, sino también una alternativa económicamente
competitiva a la energía derivada del combustible fósil.
Basado en el contenido de carbono en la paja, Banowetz estima que el
gas sintético producido en el reactor podría ser convertido en
como 60 galones de combustible por cada tonelada de paja. Con 7 millones de
toneladas de paja sobrante de césped y cereal generadas cada año,
la región del Pacífico-Noroeste tiene el potencial de producir
420 millones de galones de combustible líquido.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.