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La científica del suelo Jane Johnson
evalúa el potencial del rastrojo y forraje de maíz, conocido como
'stover', para utilización como combustible en calefacción y
cocina mediante una técnica de incineración altamente eficaz
llamada 'gasificación'.
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Granjeros tienen antídotos para la dependencia
del aceite
Por Don Comis
24 de agosto 2006 Desarrollar maneras para utilizar
cosechas y estiércol para reemplazar combustibles a base de
petróleo es el objetivo de los científicos del Servicio de
Investigación Agrícola (ARS) en la
Unidad
de Investigación de Energía Renovable y Manejo de
Estiércol en Bushland, Tejas.
Pero, además de estudios allí, la búsqueda para
combustibles alternativos se extiende a través de EE.UU., incluyendo
sitios como el
Laboratorio
Norte-Central de Conservación de Suelo mantenido por ARS en Morris,
Minnesota.
Nolan
Clark, líder de investigación en la unidad en Bushland, y sus
colegas planean ensayar varios combustibles biodiesel. Su idea es que
materiales localmente disponibles, tales como aceite de palma en Hawai, son los
más económicos para usar. Inspirado por la presentación de
Clark sobre biodiesel, un pueblo ártico usa un biodiesel a base de
aceite de pescado para hacer funcionar los generadores que proveen electricidad
al pueblo.
Los científicos del ARS también están trabajando con la
Estación de Experimentos
Agrícolas en Amarillo en Tejas en quemar una mezcla de
estiércol y carbón para calentar edificios y proveer el calor
necesario para producir etanol. Este es uno de los combustibles alternativos
posibles que están siendo considerados para reducir los costos en la
fabricación de etanol.
Ellos también tienen un interés en investigar los usos
potenciales para la ceniza sobrante del estiércol y carbón
después de quemarlos, tales como fertilizante o en operaciones
hortícolas.
Abdullah
Jaradat, líder de investigación en el laboratorio de Morris,
y sus colegas están colaborando con la
Universidad de Minnesota en
Morris para ensayar la gasificación de los tallos del maíz,
madera y otros materiales para calentar y refrescar los edificios de la
universidad. Ellos están analizando la ceniza para ver si es segura para
utilización como fertilizante.
Gasificación es una técnica de quemar que convierte los tallos
del maíz y otros materiales y el humo en un gas que se puede utilizar
para cocinar o calentar. El gas también se puede convertir en
electricidad y aún combustible para vehículos en una escasez
extendida de petróleo.
Los científicos en Minnesota también están investigando
si el hidrógeno o un biocombustible hecho de cuphea podrían ser
utilizados para hacer funcionar los generadores secundarios de la universidad.
Cuphea es un género de plantas herbáceas anuales que crecen por
todo el hemisferio occidental. Las semillas de cuphea rinden un aceite
único que potencialmente podría ser utilizado como un
biocombustible sin la modificación química necesaria para el
aceite de soya. También tiene potencial para la utilización como
un lubricante industrial, reemplazando el aceite importado.
Lea
más sobre la investigación en la revista 'Agricultural
Research' de agosto 2006.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.