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 La estrategia de
investigación en Ames es formular dietas para cerdos que reducen la
cantidad de los compuestos que causan los olores apestosos. |
Investigadores estudian métodos para
reducir los olores del cerdo
Por
Luis Pons 3 de
agosto 2006
Fenómenos tales como la extensión de viviendas a los
terrenos de granja y el surgimiento de operaciones de gran escala del ganado
han hecho el olor de las instalaciones de producción de cerdos un punto
de controversia en muchas comunidades suburbanas y agrícolas.
Por esta razón, cinco investigadores en la
Unidad
de Investigación del Olor del Cerdo y el Manejo de Abono, mantenida
por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en Ames, Iowa, están tratando
de controlar el olor de abono del cerdo en su fuente: dentro del cerdo.
Según el líder de investigación, el nutricionista
de animales
Brian
Kerr, la estrategia en Ames es formular dietas para los cerdos que
reducirán los compuestos que causan olores. Su unidad evalúa
cómo factores tales como nutrición, la ecología
microbiana, y patógenos afectan cómo los cerdos excretan
nutrientes y producen desperdicios malolientes.
Los científicos han descubierto que una manera de controlar los
compuestos que contienen nitrógeno, tales como amoníaco, es
reducir el consumo de proteína por el cerdo dándole menos harina
de soya y poniendo en equilibrio su dieta con ácidos aminos cristalinos.
Según Kerr, investigaciones han mostrado que por cada 1 por ciento de
reducción en el consumo dietético de proteína cruda, las
emisiones de amoníaco son reducidas por 8 a 10 por ciento.
La unidad también está explorando cómo los olores
que contienen azufre podrían ser cambiados para reducir los olores no
deseados en las instalaciones de producción de cerdos.
Otro táctico examinado es cambiar el tipo y la cantidad de
fibra que se les da a los cerdos. Kerr explicó que los cerdos no
digieren toda la fibra dietética que ellos comen. Estudios en la unidad
han descubierto que la metabolización de la fibra causa un aumento de
producción de ácidos grasos volátiles que ayudan a impedir
las emisiones del amoníaco al medio ambiente.
Los esfuerzos de la unidad son uno de los programas numerosos
dirigidos por investigadores con el
Laboratorio
Nacional de Suelo Cultivado, mantenido por ARS en Ames, para hacer la
agricultura más amigable con el medio ambiente. El almacenaje de carbono
en el suelo, las estrategias para el manejo de suelo y agua, y la calidad del
aire alrededor de las operaciones agrícolas son entre los muchos asuntos
ambientales que están estudiados allí.
Lea
más sobre esta investigación y otros proyectos del ARS
relacionados con un medio ambiente sano en la revista 'Agricultural Research'
de agosto 2006.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.