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 La nutricionista
Shanthy Bowman compara el consumo de grasa saturada y grasa total en adultos de
peso normal y sobrepeso. |
Factores del estilo de vida tienen un papel
importante en el control de peso
Por
Rosalie Marion Bliss
29 de marzo 2006
No es una sorpresa que mirar la televisión por horas y no hacer
ejercicio han sido relacionados al sobrepeso. Ahora, un estudio dirigido por la
nutricionista
Shanthy
A. Bowman del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) provee datos que les dará a los
teleadictos una razón para levantarse y moverse.
Ella encontró que adultos que miraron televisión por
más de dos horas, en ambos de dos días de una encuesta, fueron
dos veces más probable de ser demasiado gordos que los adultos que no
miraron televisión en ambos días de la encuesta.
Bowman trabaja con el
Grupo
de Investigación de Nutrición de la Comunidad, parte del
Centro
de Investigación de Nutrición Humana mantenido por ARS en
Beltsville, Maryland. El estudio fue descrito en un capítulo que ella
escribió en un libro titulado "Body Mass Index: New Research"
(Índice de Masa Corporal: Nuevas Investigaciones) publicado por el
editorial Nova Science. El
capítulo es llamado "Dietary and Lifestyle Practices of Normal-Weight
and Overweight U.S. Adults" (Practicas Dietéticas y de Estilo de Vida de
Adultos de Peso Normal y Sobrepeso de EE.UU.).
Bowman analizó los datos del consumo dietético obtenidos
de más de 8.500 adultos a través del sistema nacional del
Departamento de Agricultural de EE.UU. (USDA
por sus siglas en inglés) observando la nutrición durante los
años desde 1994 hasta 1996. Los datos de la encuesta fueron recopilados
por entrevistadores de ARS en dos días no consecutivos.
Sobre todo, los adultos demasiado gordoscomparados con los
adultos de peso normalno sólo consumieron como 100 calorías
más al día, sino también comieron esas calorías
adicionales en la hora de cenar.
El estudio también mostró que los adultos que rechazaron
el desayuno compensaron por la falta de energía comiendo comidas altas
en grasa y/o azúcares agregados por el resto del día.
Otra tendencia anotada en el estudio también es motivo de
preocupación. Casi el 60 por cientoun porcentaje relativamente
altode los adultos demasiado gordos identificados en el estudio no
siempre quitaron la piel al pollo cuando lo comían. Nutricionistas
recomienden sacar la piel del pollo para reducir el consumo de grasa sin
comprometer la calidad nutritiva de la carne.
Lea
más sobre estos hallazgos en la edición de marzo 2006 de la
revista 'Agricultural Research', la cual se enfoca en la investigación
de ARS sobre obesidad.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
USDA.