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 La química
Victoria Finkenstadt exhibe diferentes muestras de bioplásticos
electroactivos desarrollados en su laboratorio en el Centro Nacional para la
Investigación de Utilización Agrícola. |
Plásticos hechos de plantas
Por Jan Suszkiw
1 de diciembre 2005
Polímeros electroactivosplásticos que se extienden
o se contraen cuando estimulados por electricidadahora pueden ser hechos
de plantas en vez de petroquímicos, según científicos con
el Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en Peoria, Illinois.
Ahora hay un interés considerable en el uso posible de
polímeros electroactivos en muchas aplicaciones industriales y
comerciales, desde diodos que emiten luz y aparatos de liberación
controlada hasta músculos artificiales y sensores ambientales. Los
materiales típicamente son a base de petróleo, pero los
investigadores
Victoria
Finkenstadt y
J.L.
Willet del ARS mostraron que los polisacáridos de plantas, tales
como almidón, trabajan igual de bien.
El uso de polisacáridos en ciertos tipos de polímeros
conductivos podría evitar algunos de los problemas asociados con el uso
de materiales básicos a base de petróleo, tales como la
dependencia estadounidense en proveedores extranjeros, según
Finkenstadt, quien es una química, y Willett, quien es un ingeniero
químico con el
Centro
Nacional para la Investigación de Utilización
Agrícola, mantenido por ARS en Peoria.
Allí, en la
Unidad de
Investigación de Polímeros de Plantas, los científicos
crearon biopolímeros que se doblan y se contraen un poco cuando
estimulados con electricidad. En la naturaleza, muchos polisacáridos son
aisladores naturales, y por consiguiente ellos obstruyen la corriente de
electricidad. Sin embargo, el grupo de Peoria desarrolló un proceso para
superar esta obstrucción para que los biopolímeros conduzcan
electricidad en niveles similares a los productos sintéticos.
La maicena es un material básico ideal porque es
baratacon un costo de como 20 centavos por libray abundante. En
2004, los granjeros estadounidenses sembraron casi 81 millones de acres de
maíz y cosecharon aproximadamente 12 mil millones de bushels. Un bushel
rinde un promedio de 32 libras de maicena. En comparación, uno de los
polímeros sintéticos que los científicos usaron, llamado
polianilina emeraldina, cuesta 58 dólares por gramo.
Un uso posible para los biopolímeros es recargar las
baterías de litio. Geles a base de petróleo se usan ahora, pero
Finkenstadt quiere averiguar si los biopolímeros podrían reducir
el tiempo para recargar, o detener la carga por más tiempo.
Lea
más sobre esta investigación en la revista 'Agricultural
Research' de diciembre 2005.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.