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La seta chanterelle (Cantharellus cibarius, foto
de arriba), la cual es comestible, y la seta llamada "oronja verde" (Amanita
phalloides), la cual es venenosa. Imágenes cortesía de Melissa
Morris (para la chanterelle) y Mike Davis (para la oronja verde),
Sociedad Davis de
Micología. |
¿Seta sabrosa o un hongo fatal? Un
investigador federal decide
Por
Erin Peabody 28
de noviembre 2005
Con nombres como cuesco de lobo, corros de hadas, y nido de
pájaro, es difícil de tomar seriamente algunos hongos. Pero, como
saben los expertos de seta con el Servicio de Investigación
Agrícola (ARS), aun el hongo con
una apariencia inocente brotando en su césped podría ser una
cuestión de vida o muerte.
Es especialmente importante recordar esto en los meses del
otoño, cuando los que recogen setas a través del país
andan por bosques y pastos húmedos buscando las setas chanterelle, setas
maitake y otros hongos comestibles.
David
Farr, quien estudia hongos y trabaja en el
Laboratorio
de Botánica y Micología Sistemática, mantenido por ARS
en Beltsville, Maryland, sabe muy bien los peligros de comer un hongo
desconocido.
Por 20 años, Farr ha sido el experto principal para varios
hospitales en el área de Washington, D.F., que tratan pacientes que han
comido un hongo sospechoso y potencialmente venenoso. El tratamiento depende,
en parte, en qué tan letal es el hongo consumido en cuyo caso una
identificación rápida y exacta por un experto sobre los hongos es
esencial.
En algunos casos, Farr ha podido confirmar que el hongo consumido no
es letal, permitiendo al paciente a evitar el procedimiento incomodo del lavado
gástrico.
Adelantos tecnológicos, tales como teléfonos celulares y
cámaras digitales, hacen el trabajo de Farr más fácil.
Anteriormente, él tuvo que confiar en descripciones provistas por
teléfono, pero personales de hospital ahora pueden mandarle en unos
segundos una foto digital del espécimen de hongo.
Muchos de los casos de Farr han involucrado uno de dos grupos de
personas: adultos curiosos que no pueden resistir mordisquear en un hongo
bonito creciendo en sus jardines, o niños jóvenes que no saben
que no se debe coger un hongo y comerlo.
Además de tener una experiencia extensiva identificando setas,
Farr también ayuda a dirigir la colección nacional más
grande de hongos, la cual se mantiene en el laboratorio de Beltsville.
Para evitar contratiempos innecesarios con setas, Farr sugiere que
cualquier persona que busca hongos comestibles debe usar guías al
día y otras herramientas de identificación.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.