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 La labranza de
conservación, la cual involucra sembrar las cosechas en los tallos o
residuos de las cosechas anteriores, disminuye las emisiones de dióxido
de carbono del suelo. Pero sin las practicas apropiadas relacionadas al uso de
fertilizante, la labranza de conservación puede aumentar las emisiones
del óxido nitroso, el cual es un gas con 300 veces más potencia
que dióxido de carbono para contribuir al efecto invernadero.
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Más sobre la cero labranza y emisiones de
gases del efecto invernadero
Por
Don Comis 25 de
noviembre 2005
El tipo de fertilizante usado, y la manera en que se aplica, pueden
aumentar or reducir la capacidad de la labranza reducida de controlar los gases
del efecto invernadero, según científicos del Servicio de
Investigación Agrícola (ARS).
La cero labranza y la labranza reducida son dos métodos que los
granjeros pueden utilizar para almacenar más carbono en el suelo y, de
este modo, ayudar a reducir las concentraciones de los gases del efecto
invernadero en la atmósfera. Pero hay información limitada sobre
cómo la labranza u otras prácticas de granjería afectan
las emisiones del suelo de los gases del efecto invernadero, aparte del
dióxido de carbono.
Un estudio realizado por el científico
Rod
Venterea del ARS sobre los efectos de las técnicas de labranza de
largo plazo y prácticas de uso de fertilizantes ha mostrado que, si no
hechas con cuidado, las prácticas de labranza reducida pueden aumentar
las emisiones de gases más poderosos del efecto invernadero,
especialmente óxido nitroso. El óxido nitroso es 300 veces
más potente que el dióxido de carbono, y fácilmente puede
contrarrestar el beneficio de la reducción del dióxido de
carbono. Venterea trabaja en la
Unidad
de Gerencia de Suelo y Agua, mantenida por ARS en St. Paul, Minnesota.
Campos agrícolas son las fuentes más importantes de
emisiones de óxido nitroso en EE.UU., con hasta un tercio de las
emisiones agrícolas viniendo de las granjas en la región
norte-central de EE.UU.
Venterea y sus colegas han mostrado que los granjeros que usan la cero
labranza deberían inyectar el fertilizante nitrógeno más
de 4 pulgadas debajo de la superficie del suelo, abajo del nivel de suelo que
es más favorable para la producción del óxido nitroso.
En ensayos de campo, Venterea y sus colegas compararon las emisiones
de óxido nitroso de tres sistemas diferentes de labranza en
combinación con amoníaco anhidro, bolitas de fertilizante de
nitrógeno de urea, o nitrato de amonio-urea líquido.
Amoníaco anhidro causó como doble las pérdidas de
óxido nitroso que los otros dos fertilizantes. Pero la
combinación de la cero labranza con amoníaco anhidro inyectado de
6 a 8 pulgadas en el suelo causó las emisiones más mínimas
del óxido nitroso entre las tres combinaciones de labranza y
amoníaco anhidro ensayadas.
En contraste, aplicar las bolitas de fertilizante de nitrógeno
de urea en la superficie del suelo causó emisiones más altas de
óxido nitroso con la cero labranza comparado con una labranza más
intensa. La labranza no afectó las emisiones cuando el nitrato de
amonio-urea líquido fue aplicado a la superficie del suelo.
Venterea realizó los estudios en el sudeste de Minnesota desde
2003 hasta 2004, usando cámaras de suelo para capturar las emisiones de
óxido nitroso.
La investigación fue publicada en 'Journal of Environmental Quality' (la
Revista de Calidad Ambiental).
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.