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 La química
Betty Burri pone muestras de calabaza homogeneizada y congelada en seco dentro
de un extractor de fluídos supercríticos para analizar los
carotenoides. |
Los carotenoides tentadores de la calabaza son
estudiados
Por Marcia Wood 11 de
octubre 2005
Las latas de calabaza cocinada y en forma de puré, listas para
hacer una tarta cremosa o una sopa rica, probablemente contienen más
beta-caroteno que cualquier otra comida en la alacena. El cuerpo humano puede
convertir este carotenoide y antioxidante sano a vitamina A, un nutriente
esencial para tener buena vista y un crecimiento apropiado.
Hasta ahora, no había un método rápido,
fácil y amigable con el medio ambiente para medir precisamente el
beta-caroteno y otros carotenoides en la calabaza. Estudios encabezados por la
química
Betty J.
Burri del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) ahora ayudan a mostrar que un proceso
conocido como la extracción por fluídos supercríticos, o
SFE por sus siglas en inglés, eficazmente saca cantidades significantes
de carotenoides de las muestras de calabaza.
También, la utilización de SFE junto con otra
tecnología, llamada cromatografía líquida en fase reversa,
para identificar y medir los compuestos extraídos requiere menos labor
que otras opciones, no requiere el uso de productos químicos fuertes, y
provee resultados rápidos, fiables y reproductibles.
Investigadores de nutrición y de salud pública
mundialmente quieren aprender más sobre el beta- caroteno y otros
carotenoides, los cuales son compuestos naturales de planta que son
responsables del tinte de color naranja de la calabaza y las zanahorias y el
color rojo oscuro de los tomates. Esto es porque se piensa que algunos
carotenoides ayudan a reducir la incidencia de cataratas, enfermedad cardiaca,
y tipos particulares de cáncer.
El beta-caroteno todavía es uno de los carotenoides más
estudiados. Pero la importancia de otros carotenoides, tales como
criptoxantina, luteína y licopena, y sus cantidades no es bien conocida,
según Burri. Ella trabaja en el
Centro
Occidental de Investigación de Nutrición Humana en Davis,
California.
Ni SFE ni cromatografía en fase reversa son nuevas
tecnologías. Pero Burri y sus colegas son aparentemente los primeros en
proveer guías detalladas para la utilización de estas
tecnologías para medir más precisamente los carotenoides en las
calabazas. Sus hallazgos, los cuales fueron reportadas en la revista 'Journal of
Chromatography' (Revista de Cromatografía) anteriormente en este
año, son destacados en la revista 'Agricultural Research' de
octubre:
http://www.ars.usda.gov/is/AR/archive/oct05/pumpkin1005.htm
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.