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 Vaquillas lecheras
en corrales experimentales en campos antes de la sembradura del maíz en
la primavera. Las máscaras de aluminio rodeando los corrales capturan el
amoníaco emitido de la superficie del suelo. |
Consejos de África acerca de la
producción lechera
Por
Erin Peabody 1
de septiembre 2005
Un científico del Servicio
de Investigación Agrícola ha descubierto un método
innovador para manejar las toneladas de abono producidas cada año en las
granjas lecheras. Pero la idea no es completamente suya; los vaqueros de
África han usado esta idea por cientos de años.
Mark
Powell, un agroecólogo en el
Centro
Estadounidense de Investigación de Forraje de Vacas Lecheras
mantenido por ARS en Madison, Wisconsin, estudia cómo nutrientes son
ciclados en las granjas lecheras. Él sabe que lo que entra en un sistema
agrícola--es decir, el forraje y los suplementos alimentarios de las
vacas--tienen que salir.
Según Powell, una vaca sola excreta como ocho galones de orina
y una cantidad igual de abono cada día.
Estos desechos contienen fertilizantes naturales tales como
nitrógeno y fósforo que pueden ser aplicados a los campos para
beneficiar las cosechas de forraje. Pero si no se esparcen
estratégicamente los nutrientes, ellos pueden acumularse en el suelo y
lixiviar a las vías fluviales.
Ahora, después de pasar 15 años en África
Occidental, donde Powell estudió cómo las sociedades pastoriles
manejan sus animales, él piensa que ha descubierto un enfoque que no
sólo optimiza el potencial de los desechos, sino también no
amenaza el medio ambiente.
Según Powell, el abono es el único fertilizante
disponible a los vaqueros africanos, así que no malgastan ni un poquito
de el. Ellos colocan sus animales directamente en los campos que están
siendo preparados para la próxima temporada de sembrar. Eventualmente,
ellos mueven los animales de una sección del campo a otra, con sus
pezuñas labrando el suelo y mezclando el abono y la orina dentro del
suelo.
Por contraste, la mayoría de los granjeros lecheros
estadounidenses guardan sus vacas dentro, y transportan el abono diariamente a
los campos.
En sus estudios con este sistema, el cual Powell llama 'corralling',
él ha descubierto que los granjeros que colocan sus vacas directamente
en los campos pueden casi doblar sus rendimientos de cosechas, y reducir sus
gastos de fertilizantes. Los consumidores también tienen la
satisfacción de saber que los animales reciben un poco del aire puro.
Lea
más sobre esta investigación en la revista 'Agricultural
Research' de septiembre 2005.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.