Cómo el escarabajo consigue su esqueleto
exterior
Por Erin Peabody
31 de agosto 2005 Aun en la época de Gore-Tex
y otros textiles hechos con alta tecnología, es posible que no haya una
mejor capa protectora para resistir los elementos y proteger el cuerpo que
aquella de un insecto.
Durable, pero flexible y ligero, el esqueleto exterior fuerte que protege la
mayoría de insectos indudablemente ha ayudado a asegurar su éxito
evolutivo y gran abundancia. Ahora, científicos con el Servicio de
Investigación Agrícola (ARS) y sus colegas han descubierto
cuáles de los genes del escarabajo son responsables de producir su
esqueleto exterior impresionante.
Richard
Beeman, un entomólogo en el
Centro
de Investigación del Mercadeo y la Producción de Grano
mantenido por ARS en Manhattan, Kansas, colaboró con
Karl
Kramer, quien es un investigador retirado del ARS, y los investigadores de
la Universidad Estatal de Kansas en
descubrir que hay solamente tres genes que dirigen el proceso complejo.
Un gen estimula la producción de la cutícula exterior, llamada
el dermatoesqueleto, mientras otro gen incita una enzima a comenzar la
construcción de la cutícula que forra los intestinos del insecto.
El tercer gen termina el proceso, causando que el esqueleto exterior se
endurezca a una armadura protectora, protegiendo el insecto contra heridas,
infección y desecación.
Los hallazgos, algunos de los cuales fueron publicados en una edición
reciente de 'Proceedings of the National Academy
of Sciences' (Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias),
podrían estimular el desarrollo de nuevos métodos de control de
insectos sin la utilización de productos químicos.
Para servir como su modelo, los investigadores escogieron un insecto muy
estudiado: el escarabajo rojo de la harina (Tribolium castaneum). Este
escarabajo del color herrumbre es bien conocido en el sector de grano por sus
invasiones costosas en los cereales y nueces almacenados.
Beeman ya ha acumulado información genética extensa sobre el
insecto. Sus mapas genéticos del escarabajo y los hallazgos de sus
colegas, en combinación con la información reciente sobre la
secuencia del genoma del escarabajo, proveyeron el fundamento para el estudio
reciente.
Usando una técnica llamada interferencia de ARN, los investigadores
incapacitaron ciertos genes para determinar cuáles fueron involucrados
en sintetizar la materia quitinosa que forma el esqueleto exterior de los
insectos.
Ellos sabían que habían identificado uno de los genes claves
cuando, después de inactivarlo, la cutícula de los escarabajos de
la investigación se quedó blanca y blanda. No se bronceó y
endureció como debería.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.