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Las legumbres tienen órganos redondos y
pequeños (2 mm) llamados "nódulos" que son llenos de
bacterias especializadas. Estas bacterias pueden capturar nitrógeno del
aire y cambiarlo a la legumbre por azúcares producidos por la planta. El
color rosado es causado por un compuesto semejante a la hemoglobina en las
células sanguíneas rojas de animales.
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Mapeando los campos de soya y alfalfa que son
hambrientos para el abono
Por Don Comis
8 de agosto 2005 No sólo los granjeros del
medio oeste, sino también las aguas del Golfo de México
podrían beneficiarse de la aplicación del abono a los campos de
soya en vez de a los campos de maíz, reportan científicos del
Servicio de Investigación Agrícola (ARS).
Aplicar el abono a la soya u otras legumbres que producen nitrógeno,
tales como alfalfa, podrían proveer una manera ideal para asegurar que
el nitrógeno extra del abono no termine en el Golfo de México,
donde puede contribuir a la formulación periódica de una
"zona muerta" sin oxígeno.
Sin embargo, los campos de legumbres no son iguales. El científico de
suelos Michael P.
Russelle, en la
Unidad
de Investigación de Ciencia de Plantas mantenida por ARS en St.
Paul, Minnesota, y un colega han creado las primeras mapas en gran escala para
ayudar a localizar los mejores campos posibles, aquellos con las tasas
más altas de fijación de nitrógeno. Sus mapas muestran
tasas variables en los campos de soya y alfalfa a través de la cuenca
del Río Misisipí, la cual drena al Golfo de México.
Plantas con las tasas más altas de la fijación de
nitrógeno son aquellas que absorben más del suministro disponible
de nitrógeno ofrecido por el abono.
Los granjeros usualmente aplican el abono a los campos que no son de
legumbres, tales como maíz. Esto es porque las legumbres fijan su propio
nitrógeno, así que ¿por qué fertilizar las legumbres?
Pero la fijación de nitrógeno es opcional para las legumbres. Si
se les dan suficiente fertilizante, sus factorías de producción
de nitrógeno se apagan.
Esto las hace autorreguladoras. Si los granjeros no ponen suficiente abono
en un campo, las legumbres comenzarán a producir su propio
nitrógeno de nuevo, después de usar todo el nitrógeno en
el abono. Esto elimina la necesitad para "fertilizante como seguro",
el fertilizante comercial extra que granjeros usan para prevenir la posibilidad
de deficiencias de nitrógeno para cuál las cosechas de legumbres
no pueden compensar.
Y esto les ofrece a los granjeros una manera segura para tirar el abono
abundante de ganado.
Las tasas de la fijación de nitrógeno varían
ampliamente, aumentando a la vez que los suelos proveen menos nitrógeno.
Russelle estimó que las tasas varían de 0 a 96 por ciento en
soyas, y de menos de 20 a 99 por ciento en alfalfa.
Lea
más sobre esta investigación en la revista 'Agricultural
Research' de agosto de 2005.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.