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 Un estudio
realizado en el Centro de Investigación de la Nutrición de
Niños en Houston, Texas, mostró que las muchachas que
desarrollaron costumbres saludables del consumo de leche en su niñez
continúan a tomar cantidades considerables de leche que ultimadamente
afectarán su salud ósea cuando adultas. |
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Las costumbres a la hora de comer son importantes
para la salud ósea de las muchachas
Por
Alfredo Flores
11 de marzo 2005
Los padres con preocupaciones sobre la salud ósea de sus hijas
jóvenes deben incluir la leche en la rutina de la hora de comer para sus
niñas, según los hallazgos de un estudio por científicos
de Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en Texas.
Este fue el primer estudio para investigar cómo las madres
influyen las costumbres de sus niñas sobre el consumo de bebidas durante
la niñez, y los efectos subsiguientes en la salud ósea,
según
Jennifer
O. Fisher, una investigadora en el Centro de Investigación de la
Nutrición de Niños (CNRC
por sus siglas en inglés) en Houston.
El CNRC es mantenido por el Colegio Baylor de Medicina (BCM por sus siglas en inglés) en
cooperación con el Hospital de Niños de
Texas y ARS, el cual es la agencia principal de investigaciones
científicas del Departamento de
Agricultura de EE.UU.
El estudio involucró 180 niñas de 5 años de edad,
de la parte central de Pensilvania. Las muchachas fueron vigiladas por el grupo
de investigadores por cinco años, según Fisher, una
científica del comportamiento con CNRC y también una profesora de
pediatría con BCM. Fisher era la líder de la
investigación.
En el estudio, los investigadores ensayaron si las elecciones de las
madres sobre el consumo de leche o de bebidas azucaradas influyeron las
elecciones de sus niñas sobre bebidas, y si los costumbres de las
muchachas en el consumo de bebidas tienen una conexión a su salud
ósea.
Fisher descubrió que las madres que consumen la leche tienen
más probabilidad de reportar que ellas siempre, o casi siempre, sirven
leche a sus niñas a la hora de las comidas y los bocadillos. Las bebidas
azucaradas servidas incluyen bebidas gaseosas, tales como refrescos, y bebidas
no gaseosas, tales como jugos de fruta, bebidas para el deporte, y té
frío azucarado, los cuales contienen un poco, o nada, de jugo de fruta.
Los resultados mostraron que las niñas que regularmente
satisfacían sus requisitos del calcio durante el curso del estudio
consumían un promedio de 13 onzas de leche diariamente, el cual es casi
dos veces la cantidad consumida por las muchachas que no satisfacían sus
requisitos del calcio. Las muchachas que consumían la leche
también tenían medidas considerablemente más altas de
salud ósea al fin del estudio.
Aunque ambos grupos consumían más bebidas azucaradas
cuando maduraron, solamente las muchachas con madres que tenían la
costumbre de servir leche con las comidas y bocadillos todavía
consumían cantidades significativas de leche, y recibían
cantidades suficientes de calcio, a la edad de 9 años.
Lea
más sobre esta investigación en la revista 'Agricultural
Research' de marzo.