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Los tomates.
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Saciendo la sed de las plantas--debajo de la
tierra
Por Marcia
Wood
14 de diciembre 2004 Imaginase servirse un trago
refrescante de agua cada vez que uno quisiera. Esto es lo que sucede con las
plantas que tienen sed que son regadas con lo que se conoce como el sistema
subterráneo de regar con gotas. Esta tecnología amigable con el
medio ambiente emplea una red bajo tierra de tubos negros, fuertes y flexibles
que llevan agua a las raíces de las plantas exactamente donde ellas lo
necesitan más.
Hace como una década, científicos del Servicio de
Investigación Agrícola (ARS) en la
Unidad
de Investigación del Manejo de Agua mantenido por ARS en Fresno,
California, pero ahora basado en Parlier, extensivamente ensayaron el riego
subterráneo por gotas en tomates, algodón, y maíz. Hoy en
día, sus investigaciones siguen siendo entre las más
comprehensivas de su tipo, documentando que los sistemas bajo tierra pueden
proveer rendimientos más altos mientras, a la misma vez, utilizando
menos agua que otros sistemas.
Estos preliminares hallazgos son importantes. A la vez que la competencia
para agua de alta calidad sigue calentándose entre las granjas y
ciudades, algunos cultivadores ahora tienen un nuevo interés al goteo
subterráneo. Llevado a cabo en el Valle Central de California, la
investigación también es aplicable a granjas en muchos otros
estados.
El riego subterráneo por gotas permite que los cultivadores puedan
mandar cantidades de agua precisas a las raíces. Los tubos bajo tierra
también pueden transportar fertilizantes con nutrientes vitales
tales como fósforo y nitrógeno.
Un sistema de gotas enterrado puede conservar agua porque los cultivadores
pueden aplicar agua más precisamente que si fueran a escoger otros tipos
de equipos de regar, tal como rociadores elevados. Esta precisión ayuda
a los cultivadores evitar el sobre regar de sus cosechas. En cambio, reduce el
riesgo de que nutrientes no usados pudieran ser llevados por agua regada al
suministro de agua bajo tierra donde se podrían convertir a
contaminantes.
Es más, porque el agua se aplica bajo tierra, protegido contra la
exposición directa del sol y viento, menos se pierde por
evaporación.
Esto no es todo. Agua regada que se aplica bajo tierra no se queda en la
superficie del suelo, por supuesto. Mantener la superficie del suelo seco
resulta en un suelo que es menos receptivo para los microbios que dañan
plantas las cuales sobreviven en el suelo húmedo.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.