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Una vaca con su ternero. |
Las vacas podrían estar recibiendo
demasiada proteína
Por
Erin Peabody 23
de noviembre 2004
Los consumidores no son los únicos contemplando los efectos de
las dietas que contienen niveles altos de proteínatambién
los granjeros lecheros. Las vacas lecheras necesitan cantidades adecuadas de
proteína para la producción de leche, así que los
granjeros tienen que suplementar la dieta de sus vacas con proteína
adicional.
Pero un científico del Servicio de Investigación
Agrícola (ARS) ha descubierto que
aunque las vacas necesitan una cantidad cierta de proteína
dietética cuando ellas están lactando, demasiada proteína
puede contribuir a la contaminación ambiental por nitrógeno y, en
algunos casos, rendimientos reducidos de leche.
El científico lechero
Glen A.
Broderick, con el
Centro
Estadounidense de Investigación de Forraje para Vacas Lecheras,
mantenido por el ARS en Madison, Wisconsin, descubrió que el porcentaje
óptimo de proteína en la dietaque minimiza la
excreción urinaria de nitrógeno sin reducir la producción
de lechees 16,5 por ciento. Esto es comparado con el 18 a 19 por ciento
que a menudo es provisto a las vacas lecheras por muchos granjeros lecheros.
Para satisfacer el requisito de proteína, Broderick
alimentó las vacas que están lactando con una dieta de ensilaje
de alfalfa, ensilaje de maíz y un maíz de alta humedad, junto con
harina de soya como el suplemento principal de proteína.
Una vaca lechera tiene numerosos microorganismos que trabajan en su
rumen, el cual es uno de cuatro compartimentos del estómago. Muchas de
estas bacterias convierten la proteína cruda de la dieta a una forma que
es bien balanceada en aminoácidos para vacas. Pero la bacteria
también degradará la proteína de buena calidad, resultando
en una pérdida neta total. Los granjeros compensan por la pérdida
alimentando sus vacas con niveles altos del suplemento de proteína. Pero
estas comidas con proteína de alta calidad agregan a los costos de
alimentación.
La vaca no siempre utiliza la proteína adicional, así
que el animal la excreta como nitrógeno urinario. En muchos ambientes de
granja, esta forma muy inestable de nitrógeno se convertirá a
amoníaco, y entonces a un vapor. El amoníaco que se lanza a la
atmósfera en esta manera puede formar lluvia ácida, regresar a la
Tierra y estimular el crecimiento de plantas indeseables. Cantidades grandes de
nitrógeno perdidas en las operaciones lecheras concentradas
también tienen la potencial de contaminar las aguas subterráneas
y de la superficie.
Según Broderick, si solamente 1 por ciento menos de
proteína dietética se les dan a las vacas lecheras en EE.UU., el
nitrógeno urinario podría ser reducido por como 60.000 toneladas
por año.
ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del
Departamento de Agricultura de EE.UU.