La Reducción del Uso de Productos
Químicos Podría Significar Menos Malas Hierbas
Por David
Elstein 27 de agosto 2002
Las malas hierbas pueden crecer en granjas grandes así
como en los jardines pequeños. Estes invasores compiten con las plantas
deseadas para comida, luz solar y agua. Para muchas personas, aplicar los
productos químicos al suelo parece ser la única manera de
asegurar que las malas hierbas no crezcan.
Según el microbiólogo
Robert Kremer, de la
Unidad de Investigación de
Sistemas de Cultivación y de la Calidad de Agua en Columbia,
Misurí, del Servicio de Investigación Agrícola (ARS), ciertas prácticas
orgánicas pueden ayudar a aumentar la cantidad de los microorganismos
beneficiosos en el suelo, haciendolos armas contra las malas hierbas. Esto
podría tener como resultado una reducción en la cantidad de
herbicida usada en las cosechas.
Muchas de estas prácticas son suficientemente
fáciles que los jardineros pueden utilizarlas en sus jardines
pequeños, y también pueden ser eficaz en las granjas grandes.
Ejemplos incluyen añadir 'compost,' estiércol o una mezcla
orgánica de estiércol y paja al suelo. Los granjeros
también pueden cultivar plantas para proteger el suelo en el invierno o
pueden considerar maneras para mejorar la utilización del residuo de la
cosecha. Adicionalmente, las granjas sin el ganado podrían considerar
añadir unos animales ya que ellos producen y pueden distribuir material
orgánico que ayuda al suelo.
Según Kremer, los suelos que suprimen las malas hierbas
se pueden desarrollar en muchas regiones y no deberán ser afectados por
la clima o la topografía. Los investigadores han desarrollado estos
suelos en varios sitios, incluyendo Tejas y el Noroeste Pacífico de los
Estados Unidos.
Kremer está desarrollando unas pruebas de suelo
más fáciles de utilizar para detectar la presencia de los
microorganismos que suprimen las malas hierbas.
ARS es la agencia principal de investigaciones
científicas del Departamento de
Agricultura de Estados Unidos. |