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Visible aquí es un ácaro amarillo
gateando entre hongos creciendo encima de una planta cidra.
Es una de muchas fotos magnificadas y de seudo color producido por
Eric Erbe, un botánico, y Chris Pooley, un especialista de computadoras.
Ambos trabajan en el Laboratorio de Nematología del ARS en Beltsville,
Maryland.
Allí,
Erbe ha desarrollado un soporte especial para aguantar los especímenes
mientras están helados en nitrógeno líquido a -320 grados
Fahrenheit
(¡eso es 352 grados
más frío que la temperatura cuando el agua se vuelve hielo!).
Esta técnica permite que Erbe pueda fotografiar los ácaros hasta
50,000 veces su tamaño real. También evita que las criaturas se
aplasten, algo que puede ocurrir cuando se usan portaobjetos de vidrio para
examinación por microscopio con luz.
Con el uso de
estas fotos, científicos conocidos como acarologistas
(ac-o-ro-lo-GIS-tas) pueden estudiar la forma y el tamaño de
todas las patas y partes del cuerpo del ácaro. Esto lo hace más
fácil para identificarlos, dice Ron Ochoa, un acarologista en el
Laboratorio de Entomología Sistemática del ARS, también
situado en Beltsville. |