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Fuera de África, un nuevo enfoque en el negocio de lechería / Septiembre de 2005 / La revista de Investigación Agrícola

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Las vacas lecheras en corrales experimentales en campos de maíz antes de la sembradura en la primavera. Mascaras de aluminio que rodean los	corrales capturan el amoníaco emitido de la superficie del suelo. Enlace a la información en inglés sobre la foto
Las vacas lecheras en corrales experimentales en campos de maíz antes de la sembradura en la primavera. Mascaras de aluminio que rodean los corrales capturan el amoníaco emitido de la superficie del suelo.

Fuera de África, un nuevo enfoque en el negocio de lechería

A veces, pensar demasiado en la tradición y la forma en que eran las cosas antes se considera demasiado sentimental. Pero, a otras veces, esto es completamente razonable.

Por lo menos, esto es lo que el agroecólogo Mark Powell está descubriendo en su búsqueda para métodos mejores de manejar una manada de vacas Holstein y las cantidades grandes de orina y abono que los animales producen cada año.

Nitrógeno, fósforo, y otros nutrientes excretados por las vacas tienen que terminar en alguna parte del medio ambiente--en el agua, el aire, las plantas o el suelo--dice Powell, quien trabaja en el Centro de Investigación del Forraje para Vacas Lecheras. Él ha descubierto un método para aprovecharse de los nutrientes naturales del abono que pueden beneficiar a las plantas, mientras ayudando a proteger vías fluviales locales y el agua subterránea contra contaminación potencial. Su enfoque aún podría mejorar la salud total del ganado. A pesar de estos beneficios, el método de Powell no es complicado o de alta tecnología; puede ser tan antiguo como la propia agricultura.

Quien conserva, gana

Una sola vaca regular produce ocho galones de orina y una cantidad igual de abono cada día. Pero lo que puede ser considerado como un problema de mal olor por algunos gerentes de la tierra y del ganado es un producto precioso a los granjeros en la región del Subsahara de África, dice Powell.

Él pasó 15 años en África Occidental observando ganado siendo alimentado y abrevado solamente, en algunos casos, para el abono rico en nutrientes que los animales podrían proveer. "Esos granjeros no tenían acceso a los fertilizantes o suplementos alimentarios para el ganado que están disponibles a los granjeros estadounidenses", dice Powell. "El abono de sus manadas en África era el único recurso que ellos tenían para mantener la fertilidad del suelo".

Porque los granjeros africanos no querían malgastar el abono, ellos tomaron un enfoque histórico para poner los nutrientes donde son necesitados.

El científico del suelo Michael Russelle instala lisímetros de drenaje. Enlace a la información en inglés sobre la foto
El científico del suelo Michael Russelle instala lisímetros de drenaje. Estos aparatos están usados para capturar los nitratos que penetran el suelo debajo de la zona de raíces de la cosecha. Los nitratos pueden tener un impacto negativo en la calidad del agua subterránea.

"Los vaqueros africanos acorralan el ganado directamente en los campos durante la noche entre los ciclos de cosechas. De esa manera, todo del abono y la orina del ganado es inmediatamente puesto en el suelo, enriqueciéndolo para las cosechas y vegetación en el futuro", dice Powell.

Los granjeros, sin acceso al entrenamiento técnico o consejo de una agencia agropecuaria, han descubierto algo importante. El abono y la orina dejaron en el suelo por el ganado--y labrados por sus pezuñas y su peso-- ayudaron a los granjeros africanos a gozar de un aumento doble en la producción de sorgo y mijo. Este provecho puede durar de dos a tres años.

El "arrastre diario" del ganado

La manera tradicional africana de manejar ganado y su abono valioso contrasta marcadamente con el sistema usado por muchos granjeros lecheros en EE.UU.

Powell dice que como dos tercios de los granjeros lecheros en las regiones medio oeste y noreste de EE.UU. manejan el abono por un sistema de transporte diario en que las manadas son alimentadas principalmente mientras encerradas, y su abono es transportado a los campos.

"Cuando animales están encerrados en el establo, se puede recuperar solamente una parte de los nutrientes de abono", dice Powell. "Mucho del nitrógeno en la orina está perdido en el establo".

Y es ese nitrógeno recuperado que está mejorando el nivel de fertilizante en el suelo, según Powell. En estudios con el científico del suelo Michael Russelle, quien trabaja en la Unidad de Investigación de la Ciencia de Plantas mantenida por ARS en St. Paul, Minnesota, Powell ha descubierto que la absorción de nitrógeno por las plantas es de 35 a 50 por ciento más alta en las parcelas donde las vaquillas están encerradas que en las parcelas donde abono del establo se aplican.

"La orina ayuda a la absorción de nutrientes", dice Powell, "no sólo proveyendo nitrógeno adicional, sino también disminuyendo la acidez del suelo. Esto significa que más nutrientes de fósforo están disponibles para las plantas. Cuando la orina, la cual tiene un pH de 8, hace contacto con suelo que tiene un pH de 5 a 6, el pH del suelo aumenta a 7 por una o dos semanas. Este pH más alto libera el fósforo en el suelo, y las raíces de plantas pueden usarlo más eficazmente".

El método de encerrar el ganado es mejor para los animales en las operaciones lecheras de pequeño y medio tamaño. Pero, como Powell nota, por lo menos la mitad de las operaciones lecheras del país están en esta categoría. Los granjeros interesados solamente tendrían que mover sus animales a campos diferentes donde los forrajes, tales como maíz o alfalfa, se cultivarán. Una cerca electrificada portátil puede ser usada para guardar el ganado en el área seleccionada. Las vacas son movidas poco a poco, varios pies cada vez, para permitir la diseminación del abono y orina en partes diferentes del campo.

Proteger los arroyos

El sistema de transporte diario más comúnmente usado no sólo malgasta fertilizante potencialmente valioso, sino también podría crear "sitios calientes" de nutrientes que amenazan a los ambientes acuáticos cercanos y lejos. Powell dice que este problema es importante, porque muchas granjas lecheras históricas en EE.UU. están ubicadas cerca de fuentes de agua, tales como arroyos o manantiales.

Sin ayuda de los efectos de la "labranza natural" por los animales, provistos por el método de acorralar, los nutrientes en el abono pueden ser más propensos al escurrimiento. El fósforo excedente puede estimular excesivamente los sistemas marinos y de agua dulce aumentando el crecimiento de algas que quitan el oxígeno esencial del agua cuando las algas mueren.

En su estación de investigaciones en Prairie de Sac, Wisconsin, Powell y Russelle también están estudiando la cantidad de nitrógeno del abono que entra en la atmósfera como gas de amoníaco, potencialmente dañando la calidad del aire. Además, ellos estudian la cantidad de nitrógeno que lixivia más allá de la zona de raíces, amenazando la calidad del agua subterránea.

Russelle dice que "comparado con el transporte diario, el depósito directo del abono por las vacas conserva amoníaco y no aumenta el lixiviación del nitrógeno. El método de 'depositar directo' retiene el nitrógeno en el suelo para la próxima cosecha. Esto reduce la necesitad de usar fertilizantes y reduce daño al medio ambiente por pérdidas de nitrógeno".

El agroecólogo Mark Powell cambia tubos de amoníaco durante un día invernal muy frío. Enlace a la información en inglés sobre la foto
El agroecólogo Mark Powell cambia tubos de amoníaco durante un día invernal muy frío. Las pérdidas de amoníaco son las más bajas durante el tiempo frío.

Vacas saludables, consumidores contentos

Las economías por si solas podrían hacer más atractivo el método de Powell a los granjeros lecheros, si ellos no se quedan impresionados por los otros beneficios.

"El precio de fertilizante de nitrógeno casi ha doblado en los últimos dos años", él dice. "Con el sistema de acorralar, los granjeros podrían aprovecharse de más del nitrógeno en el abono. Ellos también podrían ahorrar en los gastos asociados con la labor, tiempo, y combustible necesitados para raspar el abono de los establos y aplicarlo a los campos".

Y, según algunos granjeros lecheros, con más tiempo afuera, especialmente en el aire seco y fresco, el ganado podrían ser más saludables, con menos enfermedades relacionadas a la ubre. Eso podría significar menos gastos veterinarios para los granjeros.

"En Wisconsin y estados circundantes", Powell dice, “no hay razón por qué las vacas no lactantes y los terneros no se pueden guardar al aire libre por la mayoría del año. Muchas granjeros guardan sus manadas al aire libre, particularmente en días bonitos. Pero en la mayoría de las granjas, el ganado se guardan en áreas designadas que nunca cambian, y estas áreas pueden llegar a ser fuentes de escurrimiento y lixiviación de nutrientes". El método de acorralar movería las vacas alrededor de la granja, previniendo demasiada acumulación de nutrientes.

¿El otro beneficio de este enfoque? "A la gente le gusta ver las vacas lecheras al aire libre", dice Powell, “en vez de saber que las vacas están confinadas dentro. Es agradable ver las vacas pastando y descansando en los campos".—Por Erin Peabody, ARS.

La versión en inglés de "Fuera de África, un nuevo enfoque en el negocio de lechería" ("A New Approach to Dairy Farming that's 'Out of Africa'") fue publicada en la revista 'Agricultural Research' de septiembre 2005.

Última Modificación: 8/31/2005
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