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 El genetista de ARS
Jiujiang Yu observa el progreso de secuenciar el genoma de Aspergillus
flavus, en el Instituto J. Craig Venter, Centro Cooperativo de
Tecnología, el cual apoya TIGR en secuenciar ADN. |
Los hongos asesinos
Ellos son inodoros, invisibles y los venenos más potentes de
naturaleza. Pero probablemente no ha oído hablar de ellos.
Ellos son "micotoxinas". Estos compuestos altamente
carcinógenos son producidos por ciertas especies de los hongos
Aspergillus y Fusarium. Si les dan las señales correctas,
estos hongos del suelonormalmente tranquilospueden atacar sus
plantas hospederas, infestando los campos agrícolas. Arrojando toxinas,
estos hongos pueden destruir cosechas vulnerables tales como maíz,
cacahuetes, almendras y semilla de algodón.
En los años de sequía de 1983 y 1988, por ejemplo,
micotoxinas costaron a los cultivadores de maíz en el medio-oeste de
EE.UU. más de 280 millones de dólares en daño a sus
cosechas. En los países en vía de desarrollo, gastos asociados
con micotoxinas son más altos: cosechas contaminadas comprometen la
salud humana y seguridad alimenticia.
Aunque el público está solamente comenzando a aprender
sobre estos venenos, los científicos del Servicio de
Investigación Agrícola (ARS) han estudiado las toxinas por muchos
años. Este grupo de investigadoresen laboratorios en Nueva
Orleáns, Luisiana; Athens, Georgia; Peoria, Illinois; y Albany,
Californiahace el grupo más grande en EE.UU. que lucha contra
estos hongos. Este grupo está abordando los hongos de cada perspectiva
posible.
Un pasado colorido
El patólogo de plantas
Ed
Cleveland dirige la
Unidad
de Investigaciones de la Seguridad de Alimentos y Pienso, la cual es parte
del Centro de Investigación de la Región Sureña (SRRC
por sus siglas en inglés) mantenido por el ARS en Nueva Orleáns.
Él trata de aprender más sobre estos hongos potencialmente
letales, los cuales todavía guardan muchos secretos.
En primer lugar, los investigadores no saben exactamente por
qué los hongos producen las toxinas. "Las toxinas podrían proveer
a los hongos una ventaja ecológica sobre otros microbios, pero no
estamos seguros", Cleveland dice. "Sabemos que los hongos tienen un grupo
grande de genes dedicados específicamente a la producción de
toxinas".
Una micotoxina en la cual los investigadores del ARS tienen mucho
interés es aflatoxina, nombrada por el hongo A. flavus que la
hace. El químico de SRRC
Kenneth
Ehrlich sugiere que la producción de aflatoxina pudo haber sucedido
por casualidad. Él ha descubierto que varios antepasados de
Aspergillus tenían la capacidad genética de producir
precursores de aflatoxina, pero que estos compuestos no fueron letales.
"De hecho", dice Ehrlich, "los compuestos son muy bonitos, ocurriendo
en matices de rojo vivo, amarillo y moreno. Es posible que insectos pudieron
haber sido atraídos a los pigmentos vívidos, como los insectos
son atraídos a las flores. Los hongos habrían podido tomar paseos
gratis alrededor del mundo, cortesía de los insectos".
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 El genetista Deepak
Bhatnagar examina cepas mutantes pigmentadas de los hongos que producen
alfatoxina. Los pigmentos provienen de compuestos producidos durante el
síntesis de la toxina. |
Pero, en alguna forma durante el camino, Ehrlich piensa, los hongos de
repente se encontraron en un ambiente más hostiluno que
requirió que aumentará su repertorio químico para incluir
más productos defensivoses decir, productos venenosos.
Igualmente confuso es el hecho que mientras algunas especies de
Aspergillus producen mucha toxina, otras no la producen. Aunque A.
flavus es un productor prolífico de toxina, su pariente cercano,
A. oryzae, es no sólo non tóxica, sino también se
usa para hacer salsa de soya.
¿Por qué son estos hongos tan similares y tan
diferentes? "Estamos progresando, poco a poco, hacia la respuesta para esa
pregunta", dice Cleveland, refiriendose a los hallazgos recientes por el
genetista de SRRC
Jiujiang
Yu y otros científicos en su unidad.
Resolviendo un misterio, por medio de los genes
Yu y sus colaboradores Gary Payne de la Universidad Estatal del Carolina del Norte en
Raleigh, y Bill Nierman del Instituto para Investigaciones Genómicas (TIGR por sus siglas en inglés) en
Rockville, Maryland, recientemente secuenciaron el genoma de A. flavus.
Ellos crearon, por primera vez, un verdadero cianotipo genético del
organismo. Anteriormente, Yu, Cleveland,
Deepak
Bhatnagar, y otros investigadores de SRRC ayudaron a los científicos
japoneses a secuenciar todos los genes de A. oryzae, el hongo de grado
alimenticio. Esta investigación fue publicada en la revista Nature en diciembre 2005.
"Hemos descubierto que los dos hongos son increíblemente
similares", dice Yu. "Ellos comparten 98 por ciento o más del mismo
material genético. Así que la diferencia grande que observamos,
en términos de su producción de toxina, podría ser causada
por unos cuantos genes".
Yu y sus colegas han acumulado otros hallazgos genéticos que
están revelando más sobre la capacidad de los hongos para
producir toxinas. "Hemos identificado 29 genes en A. flavus que hacen
las enzimas críticas que son necesitadas para producir aflatoxina",
él dice. Cada una de estas enzimas ayuda a producir productos
químicos que son transferidos y modificados hasta que, por fin, la
aflatoxina letal es creada.
Los investigadores también han creado "un genoma en un chip".
En este chip de dos pulgadasllamado un microarreglolos
científicos pueden poner los 13,000 genes de A. flavus. Esto
permite que ellos puedan estudiar todos los genes del hongo
simultáneamente, para que ellos puedan ver como uno, o varios al
unísono, responden a varios estímulos.
Estudiando estos genes, los investigadores de SRRC piensan que pueden
encontrar el "conmutador principal" en A. flavusel gene que,
cuando impedido, puede terminar la capacidad del hongo para producir toxinas.
Con este conocimiento, los científicos podrían mover un gene a
las cosechas vulnerables, dándoles a estas plantas protección
contra hongos venenosos.
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 El
bioquímico Kenneth Ehrlich aísla diferentes tipos de esporas de
Aspergillus en estudios para determinar cómo ciertos pigmentos
son hechos del hongo. |
Maíz que resiste las toxinas, en camino
El maíz es una victima común de los hongos de
Aspergillus, particularmente cuando está estresado por el calor.
Esta es la razón por lo que la sequía puede significar problemas
serios para esta cosecha. Y según el patólogo de plantas Bob
Brown del SRRC, no hay líneas de maíz que son resistentes a la
aflatoxinay que están disponibles para los granjeros.
Pero desde al fines de la década 1980s, los científicos
de ARS en Misisipí y Georgia y científicos de la
Universidad de Illinois han descubierto
varias líneas salvajes de maíz con resistencia a Aspergillus,
Brown dice.
Muy lejos, en Nigeria, un genetista de maíz que se
enteró de las líneas prometedoras pensó que él
podría mejorar la colección de Brown. El genetista Abebe Mentir
del Instituto Internacional de Agricultura
Tropical en Ibadan envió a Brown unas de sus propias plantas de
maíz. Estas plantas han desarrollado resistencia a la aflatoxina
después de muchos años de exposición intensa al hongo en
el medio ambiente de África occidental.
Ahora, después de siete años de colaboración y
varias generaciones de plantas de maíz, los dos investigadores
están listos para revelar los hallazgos de sus investigaciones. "Una vez
que terminemos las evaluaciones finales, varias líneas para los
cultivadores de maíz en América y África estarán
listas para distribución", dice Brown.
Pero las investigaciones no han parado. Brown y el líder de
investigaciones Cleveland siguen buscando la fuente de la resistencia de estas
plantas a la aflatoxina. Ellos han encontrado varias proteínas que les
dan a las líneas su ventaja competitiva.
Interesantemente, algunas de estas proteínas están
más involucradas en cómo las plantas manejan el estrés
generaltal como calorque en cómo las plantas resisten los
hongos que producen las toxinas. Usando un proceso llamado genética
reversa, Brown primero identifica las proteínas beneficiosas y, segundo,
encuentra los genes que causan la producción de estas proteínas.
Él comparte estos hallazgos con los cultivadores de nuevas variedades,
quienes pueden usar estas proteínas y genes identificados como
marcadores para desarrollar plantas resistentes.
Fusarium: Otro hongo fatal
Es bastante malo que los hongos Aspergillus atacan las plantas
de maíz. Pero otro hongo, Fusarium verticillioides,
también produce micotoxinas letales en las semillas de maíz,
además de pudrir las espigas y los tallos de maíz.
En la
Unidad
de Investigaciones de Micotoxinas de ARS en Peoria, Illinois, los
científicos están más cerca de encontrar los genes que el
hongo usa para producir fumonisin. Con esta información, ellos esperan
identificar maneras nuevas de proteger el maíz contra
contaminaciónposiblemente con rociadas especialmente formuladas
que pueden debilitar la capacidad de fusarium para producir la toxina.
El líder de investigación David Kendra está
dirigiendo esta proyecto, junto con los científicos del ARS
Darren
Brown,
Mark
Busman,
Robert
Butchko, Ronald Plattner (retirado), y
Robert
Proctor. Colaboradores incluyen investigadores del
Centro
Richard B. Russell de Investigación, mantenido por el ARS en Athens,
Georgia; la Universidad Purdue en West
Lafayette, Indiana; el Instituto Broad
de Cambridge, Massachussets; TIGR; y la empresa
Nimblegen Co. de Madison, Wisconsin.
Desenredando poco a poco la composición genética de
Fusarium, el grupo de Kendra ha acumulado miles de pedazos del ARN de F.
verticillioides. Estos se llaman "etiquetas de secuencias expresadas" (ESTs
por sus siglas en inglés). Consideradas juntas, estas secuencias proveen
"fotos instantáneas" de la actividad de los genes mientras el hongo
germina, esparce por el sistema vascular de la planta, o hace fumonisin, dice
Kendra.
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 Después de
usar la luz ultravioleta para inducir mutaciones, los microbiólogos
Charles Bacon y Dorothy Hinton evalúan cajas de Petri conteniendo
bacterias de Bacillus mojavensis para determinar el crecimiento de las
bacterias en la presencia del ácido fusárico. Crecimiento en este
medio significa resistencia al ácido fusárico. |
Como los investigadores de SRRC, los científicos en Peoria
también tratan de usar el poder de la tecnología de microarreglo.
Esta máquina controlada por robot puede imprimir las ESTs en platinas de
vidrio para hacer posible la observación de la actividado
inactividadde los genes. Actualmente sus intentos han producido 87,000
pedazos de ESTlos cuales representan como 80 por ciento de los
aproximadamente 15,000 genes de F. verticillioides. Con la ayuda de los
científicos del TIGR, los investigadores del ARS están trabajando
para asignar genes a estas varias secuencias.
El equipo científico ha descubierto que muchos de los mismos
genes que el hongo usa para infectar el maíz de pienso también
son activos en los ataques del hongo contra el maíz dulce.
Además, ellos han descubierto que una cosecha infectada no es
necesariamente contaminada. Y ellos han encontrado un nuevo gen de
fumonisinllamado FUM20y nueve otros genes que podrían
regular la producción de micotoxina.
Luchando contra los hongos con la bacteria
Mientras las toxinas de F. verticillioides pueden ser letales,
investigadores en la
Unidad
de Investigaciones de Toxicología y Micotoxinas, mantenida por el
ARS en Athens, Georgia, han encontrado que el hongo es un endófito de
maíz. Aunque algunos endófitos, o habitantes de plantas, son
buenos para sus huéspedes, F.
verticillioidesdesafortunadamenteno es bueno. Como resultado,
el investigador
Charles
Bacon y la microbióloga
Dorothy
Hinton, ambos con ARS en Athens, están buscando otros
endófitos beneficiosos que pueden ser usados para competir exitosamente
contra el hongo hostil.
"Endófitos bacteriales son usados porque ellos son
sistémicos y persisten durante el tiempo en que la planta huésped
está viva", dice Bacon.
Uno de estos organismos que ellos están estudiando es
Bacillus mojavensis, un endófito bacterial que tiene la capacidad
de mejorar las plantas. Bacon y Hinton han encontrado que esta bacteriaya
patentada por ARS para proteger contra enfermedades de plantasreduce
significativamente la colonización de maíz por el hongo que
produce la toxina.
Ellos también han descubierto que una sola aplicación de
B. mojavensis a la semilla de maíz naturalmente infecta las
plantillas, y este beneficio persiste a través del desarrollo y
crecimiento del maíz.
"Nuestras pruebas en invernaderos mostraron que infectar maíz
con B. mojavensis condujo a una reducción de hasta el 70 por
ciento en el contenido de fumonisin", dice Bacon. Desafortunadamente, pruebas
en el campo con la bacteria no fueron tan exitosas. Los investigadores
encontraron que cuando F. verticillioides es estresada, el hongo produce
una toxina diferentellamada ácido fusáricola cual es
toxica a la bacteria beneficiosa.
Así Bacon y Hinton buscaron una cepa bacteriana mutante que es
resistente al ácido fusárico, pero todavía capaz de
controlar el hongo. La búsqueda de dos años rindió dos
cepas que hacen esto. "Los mutantes bacterianas ahora proveen las herramientas
más eficaces de control biológico para pruebas de campo en
maíz y trigo", dice Bacon.Por Erin Peabody, Jan Suszkiw, y
Sharon Durham, ARS.
La versión en inglés de "Los hongos asesinos"
("Killer
Fungi") fue publicada en la revista 'Agricultural Research' de octubre
2006.