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El escarabajo rojo de la harina, Tribolium
castaneum.
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Combatiendo un insecto plaga de grano almacenado con sus
propios genes
Es bastante difícil despertarse en la mañana, pero es
aún peor cuando se encuentra una plaga desagradable en el cereal de
desayuno, tal como el escarabajo rojo de la harina, Tribolium castaneum.
Aunque éste no es común, todavía es muy desagradable, por
no decir más.
En EE.UU., tales infestaciones causan millones de dólares en
pérdidas anualmente en los granos almacenados y los productos
alimenticios hechos con esos granos. Típicamente, el saneamiento de los
depósitos reduce la poblaciones de los escarabajos, pero infestaciones
severas pueden requerir el uso de insecticidas o fumigación.
Desafortunadamente, este escarabajo tiene una propensión a desarrollar
resistencia a los insecticidas.
Pero ahora las claves del éxito de esta plagasus
genespodrían llevar a su ruina. Entomólogo
Richard
W. Beeman y sus colegas en el
Servicio de
Investigación Agrícola (ARS), con la ayuda de un mapa
genómico de todo de los 16.000 genes de T. castaneum,
están planeando un tipo de sabotaje genético contra las funciones
básicas de vida del escarabajo, desde su digestión hasta su
movimiento.
En un número de la revista científica 'Insect
Biochemistry and Molecular Biology (Bioquímica y
Biología Molecular de Insectos) del 2009, Beeman y sus colegas
universitarios de la Universidad Estatal de
Kansas en Manhattan informan sobre nueve genes que regulan cómo la
quitina, la cual es un material bioquímico clave, es usada para formar
el caparazón externo o dermatoesqueleto del escarabajo rojo de la
harina.
Los genes codifican enzimas especializadas llamadas deacetilases de quitina
(CDAs por sus siglas en inglés). Estas enzimas quitan ramas de la cadena
larga de azúcares simples que forman la quitina cruda. Cuáles de
las ramas se quitan dependen de dónde se necesita la quitina en el
cuerpo del escarabajo durante el desarrollo, y el propósito de la
quitina.
El proceso entero es complejo y controlado precisamente, dice
Beeman, quien trabaja en el
Centro
de Investigación del Mercadeo y la Producción de Grano
mantenido por el ARS en Manhattan, Kansas.
Por ejemplo, alrededor las articulaciones de las patas, la estructura de la
quitina tiene que ser cortada por las enzimas en una manera que permite
flexibilidad y movimiento. Pero alrededor la cabeza y el tórax, donde la
protección de órganos vitales es esencial, se necesita un
depósito de quitina más denso y más rígido, el cual
requiere acciones diferentes por los genes que codifican CDAs
específicas.
La quitina también tiene un papel dentro del escarabajo forrando los
intestinos como una barrera contra los patógenos ingeridos y los
abrasivos y creando una vasija para digestión.
Un procedimiento biotecnológico llamado la interferencia de ARN ha
demostrado ser imprescindible en demarcar los papeles de los genes.
Usando este método, podemos parar la función de cualquier
de los genes de deacetilases y luego observamos si el insecto puede sobrevivir,
y también exactamente cómo la falta de un gen específico
afecta el desarrollo del insecto, dice Beeman. Él colaboró
con Karl J.
Kramer, ahora retirado del ARS, y Yasuyuki Arakane, Khurshida Begum,
Radhika Dixit, Yoonseong Park, y Subbaratnam Muthukrishnan de la KSU.
En estudios de laboratorio, las larvas de una raza de escarabajo que
careció de CDA desarrollaron normalmente hasta la adultez, cuando los
escarabajos no pudieron doblar sus patas, haciendo imposible la
alimentación, la reproducción y el movimiento. En otra raza de
escarabajos, impedir un diferente gen de CDA llevó a la incapacidad del
insecto de mudar su dermatoesqueleto.
Aunque algunos escarabajos podrían sobrevivir la falta de
función de algunos de los genes de CDA, la incapacidad de ingerir un
virus o doblar la pata trasera, por ejemplo, podría condenar tales
insectos en condiciones naturales.
El objetivo final, dice Beeman, es identificar
cuáles de los genes son imprescindibles para el insecto. Luego podremos
desarrollar maneras de inactivar esos genes para controlar los insectos
plagas.
Una posibilidad es formular biopesticidas que desactivan la quitina. Otra es
desarrollar cultivos que contienen proteínas anti-quitinas que impedir
la alimentación de los escarabajos, o enterrarlos en sus propias pieles.
Por Jan Suszkiw, ARS.
La versión en inglés de "Combatiendo un insecto plaga
de grano almacenado con sus propios genes" ("Grain Pest's
Own Genes Turned Against It") fue publicada en la revista
'Agricultural Research' de noviembre 2009.