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 Áfidos de
soya. |
Un gene de resistencia para fortificar la soya
contra una plaga exótica
El áfido de soya, Aphis glycines, fue detectado por la
primera vez en los Estados Unidos en Wisconsin en 2000. Desde entonces, esta
plaga se ha extendido a través del oeste-medio al sur de EE.UU.,
causando millones de dólares en daño a la cosecha de soya. Los
cultivadores han tratado de controlarlo aplicando los insecticidas, pero esto
ha agregado de 12 dólares a 25 dólares por acre a sus costos de
producción.
En Urbana, Illinois, científicos del Servicio de
Investigación Agrícola (ARS por sus siglas en inglés)
y la Universidad de Illinois (UI) han
colaborado en encontrar una solución más barata y más
duradera. Al principio de 2004, sus investigaciones dieron resultados con el
descubrimiento de un gene único, provisionalmente nombrado Rag1.
Este gene fue encontrado en un cultivo más viejo de soya, y le
proveyó resistencia contra el áfido.
El hallazgo de esta resistencia, reportado en la revista 'Crop Science' (Ciencia de Cosechas),
ayuda a crear una oportunidad para las compañías que venden
semillas para desarrollar cultivares nuevos que producirían rendimientos
más altos y que deberían resistir el áfido sin necesitar
ayuda de los pesticidas.
Tales cultivares podrían estar listos para el mercado por el
2008, según
Glen
Hartman, un patólogo de plantas en la
Unidad
de Investigación del Germen Plasma, la Patología y la
Genética de Soya y Maíz, mantenida por ARS en Urbana,
Illinois. Sus colaboradores en la Universidad de Illinois son los
investigadores Curtis Hill y Shawn Carlson, el cultivador de soya Brian Diers,
y la estudiante graduada Yan Li.
Ellos encontraron la resistencia al áfido después de
evaluar 800 cultivares comerciales y 3.000 accesiones de la colección de
germen plasma de soya de USDA. La
colección está ubicada en la universidad. Ningunos de los
cultivares de Norte América que fueron probados tenían
resistencia al áfido, el cual causa una reducción en crecimiento,
hojas desfiguradas, formación mala de vaina, y por fin la muerte de la
planta. También, cuando los áfidos se alimentan en las plantas,
pueden infectarlas con enfermedades virales.
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 Foto en primer
plano del áfido de soya (Aphis glycines). |
El primer indicio prometedor a la resistencia resultó de
pruebas de los cultivares Dowling, Jackson y PI200538. Dowling y Jackson son
cultivares viejos del sur que ya no son cultivados, pero son considerados
antepasados genéticos de algunas plantas de soya de hoy en día.
El tercero es un cultivar introducido por USDA pero no usado comercialmente.
En pruebas de invernadero y de campo con los áfidos, ni las
hembras sin alas ni sus crías de ninfas sobrevivieron por mucho tiempo
cuando limitadas a las hojas de estos tres cultivares de soya.
Típicamente, de 94 a 100 por ciento de las hembras murieron dentro de 10
días, comparadas con 17 por ciento en Pana, una variedad susceptible.
Los científicos no saben precisamente como funciona la
resistencia. Sabemos que la resistencia limita la colonización del
áfido en plantas que tienen por lo menos una copia del gene. La
supervivencia, fecundidad, y desarrollo de los áfidos son
reducidos, dice Hill.
Desde el hallazgo acerca de la resistencia, el grupo de ARS y UI ha
mapeado el sitio de este rasgo genético en el ADN de la planta que tiene
la resistencia. El grupo también identificó regiones de
marcadores de ADN y desarrolló tecnología para detectarlas
así que los criadores pueden identificar rápidamente las plantas
resistentes sin recurrir a usar áfidos. ARS y la universidad quieren
obtener una patente y licenciar la tecnología.
Mientras tanto, los científicos están estudiando otros
genes que proveen resistencia a los áfidos y planean usarlos contra la
plaga. Por Jan
Suszkiw, ARS.
La versión en inglés de "Un gene de resistencia para
fortificar la soya contra una plaga exótica" ("Resistance Gene
To Fortify Soy Against Exotic Pest") fue publicada en la revista
'Agricultural Research' de noviembre 2005.