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Agricultural Research Service

Injertar la sandía en los patrones de calabaza hace una fruta más firme y saludable / julio 2005 / La revista de Investigación Agrícola

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Tajadas de sandía. Enlace a la información en inglés sobre la foto
En Lane, Oklahoma, científicos del ARS están injertando tallos de sandía en los patrones de calabaza para producir melones más firmes. Este rasgo podría ayudar a la sandía a tomar la delantera en la industria de verduras recién cortadas, posiblemente sobrepasar el mercado grande de ensaladas y verduras recién cortadas.

Injertar la sandía en los patrones de calabaza hace una fruta más firme y saludable

Quizás nada es nombrado tan apropiadamente como la sandía. En realidad, 92 por ciento del contenido de esta fruta (técnicamente, es una verdura, relacionada con el pepino y la calabaza) es agua.

Cuando la sandía está cortada en pedazos, se hace blanda blando rápidamente. Esto es un desafío para el sector de mercados de verduras recién cortadas, los cuales requieren frutas firmes y atractivas.

Hay una demanda creciente de consumidores para las verduras recién cortadas en los Estados Unidos y alrededor el mundo. Estos productos de valor aumentado se encuentran en la mayoría de supermercados, y a los consumidores les encanta la conveniencia de estos alimentos que están listos para comer.

Benny Bruton, un patólogo de plantas con el Laboratorio Sur-Central de Investigación Agrícola de ARS en Lane, Oklahoma, evaluó las plantas de sandía injertadas en los patrones de calabaza y confirmó que ellas son resistentes al hongo Fusarium, el cual causa la enfermedad dañosa y costosa llamada marchitamiento. El injerto pudo haber resuelto, por fin, el problema de la sandía blanda recién cortada.

Mirando la desaparición de ganancias

Rick Houser extrae licopeno de la sandía recién cortada. Enlace a la información en inglés sobre la foto
El técnico de ARS Rick Houser extrae licopeno de la sandía recién cortada.

Los hongos Fusarium viven en el suelo y atacan las plantas en todas etapas de crecimiento. Si los cultivadores continuamente cultivan las sandías en el mismo suelo, eventualmente ellos tendrán un problema llamado marchitamiento por Fusarium. Hasta ahora, los productores estadounidenses de sandía han usado tres métodos para manejar el suelo infestado con Fusarium: rotación de cosechas en los campos, tratamiento con bromuro de metilo para matar el hongo, o sembrando cultivos resistentes al hongo.

Las primeras dos soluciones están llegando a ser menos factibles; hay menos tierra disponible para rotaciones de cosechas, y el bromuro de metilo está siendo suspendido a causa de las preocupaciones ambientales. Cultivos de sandía están disponibles con resistencia variada a solamente dos razas de Fusarium, pero sandías injertadas tienen resistencia a todas las tres razas—y tienen el beneficio adicional de la firmeza.

Injertando: una practica antigua con potencial nuevo

En Japón, Corea del Sur, y algunos países europeos, los productores de sandía no han tenido la ventaja de alternar sus cosechas de un campo al otro porque sus recursos de tierra están muy limitados. Por consiguiente, para evitar este dilema de los cincuenta años anteriores, los cultivadores en esos países han injertado sus plantas de sandia en los patrones de calabaza.

Bruton dice que el sector de sandía estadounidense anteriormente no aceptó esta técnica de injertar porque fue considerada demasiada costosa, y productores tuvieron tierra suficiente para alternar las cosechas de sandía de un campo al otro.

La sandía injertada en el patrón de la calabaza (Cucurbita). Enlace a la información en inglés sobre la foto
La sandía injertada en el patrón de la calabaza (Cucurbita). La sandía que resulta de este proceso ganará resistencia al marchitamiento por Fusarium y en la calidad de fruta de este injerto.

En cooperación con Abbott & Cobb Seed Company, un líder nacional en el sector de la sandía, Bruton y sus colegas evaluaron las plantas de sandía injertadas en los patrones de calabaza. La variedad de sandía y el patrón fueron seleccionados cuidadosamente para crear la combinación ideal, él dice. Otro socio en el sector de la sandía, Speedling, Inc., hizo los injertos en su vivero en Alamo, Texas.

Calidad aumentada de fruta

Bruton dice que la práctica de injertar las plantas de sandía en otros patrones ha sido reportada a producir fruta de calidad inferior--aunque en otros casos, estos efectos no fueron reportados. Pero Bruton y sus colegas encontraron que la fruta producida por ciertas plantas injertadas es por lo menos de 25 a 30 por ciento más firme.

En el estudio, Bruton trabajó con Wayne W. Fish, un bioquímico de ARS en Lane, y Warren Roberts, un horticultor en el Centro Wes Watkins de Investigaciones Agrícolas y Extensión (WWAREC por sus siglas en inglés) de la Universidad Estatal de Oklahoma.

"Las plantas injertadas tienen la ventaja adicional de resistencia a muchos patógenos de suelo y a Fusarium", dice Bruton.

Otros científicos de ARS han encontrado que la sandía contiene más licopeno por porción que otras verduras o frutas. Licopeno da el color rojo a sandias y tomates y es pensado de ser un antioxidante poderoso que podría ayudar a reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad.

Fish evaluó licopeno y niveles de azúcar y dice que la técnica de injertar no reduce esos beneficios. Fruta más firme puede ser una ventaja grande para los cultivadores porque el mercado nicho de sandía y melón que está creciendo lo más rápidamente es el mercado de fruta recién cortada. Este sector del mercado predice que sandía y melón recién cortada será eventualmente un mercado aún más grande que las ensaladas y verduras recién cortadas.

"Granjeros deberían recibir un precio alto a cambio de un producto superior", Bruton dice.

Wyatt O'Hern, prepara pedazos de sandía para un estudio de fruta recién cortada, mientras Diann Baze analiza las muestras para la concentración de azúcar. Enlace a la información en inglés sobre la foto
Wyatt O'Hern, quien es un técnico de la Universidad Estatal de Ohio, prepara pedazos de sandía para un estudio de fruta recién cortada, mientras la técnica de ARS Diann Baze analiza las muestras para la concentración de azúcar.

"Injertar no es para todos los cultivadores", explica Bruton. "Los cultivadores deben evaluar su situación y determinar lo que es mejor para ellos. Nuestra evidencia hasta ahora indica que tenemos una fruta mucho más firme, y la firmeza es una de las características más importantes para satisfacer los consumidores".

El impacto económico de injertar

Los cultivadores recientemente gastaron hasta 350 dólares por acre para los tratamientos con bromuro de metilo para controlar el marchitamiento por Fusarium. Merritt J. Taylor, quien es el director y economista de WWAREC, dice que los trasplantes injertados deberían ser una opción accesible para muchos productores sin ese costo. Los resultados preliminares indican que los granjeros requerirán menos plantas injertadas por acre para producir los mismos rendimientos y podrían necesitar menos fertilizante por acre. Esto debería ayudar a controlar los costos de producción.

Alguna nueva dirección en la producción agrícola requerirá ajustes en las prácticas agrícolas. Si la práctica de injertar se hace popular en los Estados Unidos, Roberts dice, habrá un mercado para la gente que puede hacer las operaciones de injertar en ambientes controlados y entonces transportar las plantas a través de los Estados Unidos. Él dice que hay muchas combinaciones de patrones de sandía y calabaza que todavía necesitan ser evaluadas por rendimiento y calidad.—Por Jim Core, ARS.

La versión en inglés de "Injertar la sandía en los patrones de calabaza hace una fruta más firme y saludablel" ("Grafting Watermelon onto Squash or Gourd Rootstock Makes Firmer, Healthier Fruit") fue publicada en la revista 'Agricultural Research' de julio 2005.

Última Modificación: 7/1/2005
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